Ahí estaban de nuevo, esos ojos vigilantes, azules, con ese tono frío y despiadado que por la noche no hacían más que solo mirarme. Cuando era pequeño solía llamarlo "amigo" pero eso era sólo para esconder el miedo que se sentía verlos siempre al recostarme, siempre al frente de mí, a donde fuera que mirara ellos siempre estaban, y yo no podía saber cuándo se iban a ir.
Todo empezó después de la tragedia. Yo tenía 6 años y mi hermano sólo 3, íbamos en el auto rumbo a la guardería dónde se quedaba Esteban por las tardes porque mis dos padres trabajaban.
Mis padres peleaban, mi madre estaba muy molesta por alguna razón y lloraba mientras gritaba con rabia al teléfono. Recuerdo muy bien a mi madre hablando por teléfono y gritando "¡Deja ya esas excusas!", mi madre estaba tan molesta que no se dio cuenta y en un movimiento brusco cambió de carril y venía un camión de frente ¿Qué pasó después? No lo recuerdo bien, de momento tengo pequeños "Destellos" (Así los llamó el psicólogo), recuerdos breves que me atormentan de ese día, el día que cambió mi vida para siempre.
Por años crecí con un resentimiento hacia mi madre, ella y yo resultamos casi ilesos tuvimos "suerte", pero mi hermano no la tuvo, sufrió daños en la cabeza, el choque fue demasiado brutal para que él lo soportara, el auto dio vueltas, Esteban se salió de la pequeña silla "protectora" e impactó muy fuerte su cabeza... Murió al instante
Pasé culpando a mis padres por esto durante algún tiempo... Pero hoy me doy cuenta que ellos no tuvieron totalmente la culpa.
Poco después empezó todo; Las pesadillas, el ver a esos ojos tan seguido que ya hasta empezaba a parecer algo "normal", las voces en mi cabeza, los "destellos" cada vez más frecuentes. Hablé con mi madre a cerca de eso y pareció preocuparle, me llevó con el licenciado Arturo Rodriguez, quien me dio una especie de terapia... Juegos, ejercicios, en fin cosas que distrajeran a mi mente e hicieran desaparecer a mi "amigo", con las que a fin de cuentas, ¡lo consiguió! O eso creía hasta ahora... No creí que fuera a volver, de hecho ya ni siquiera lo recordaba, pero anoche ocurrió de nuevo, tal y como a los 6 años... Las visiones, las voces e incluso rasguños. Creí que todo había sido solo un mal sueño hasta que los vi de nuevo, esos ojos azules viéndome fijamente desde el rincón más oscuro de mi habitación con una serenidad y tranquilidad que lejos de transmitir paz, me provocaban desesperación y exaltación... ¡Esos malditos ojos de nuevo!
Ahora vivo solo, Habían pasado 6 años desde la última vez que lo vi, fue en tercer semestre de preparatoria, tenía 16 años y dejarlo de ver fue un alivio, ¡por fin me sentía libre!, por fin sentía que podía vivir a plenitud sin ese temor que me daba la hora de dormir, el psicólogo lo había logrado y mi madre se lo tenía muy agradecido (como no si ya hasta vivían juntos).
Mi padre y mi madre se separaron poco después de la tragedia (diez meses para ser exactos), durante ese tiempo sólo hubo peleas, gritos y regaños sin sentido. En la casa se respiraba una tensión increíblemente difícil de explicar.
-Sólo era cuestión de tiempo- dijo mi madre con una sonrisa que lejos de denotar felicidad, dejaba ver preocupación y tristeza, aunque también un poco de alivio, al encontrar esa carta en su almohada. Era oficial; mi padre había huido de casa, dejándonos a mi madre y a mí solos y a nuestra suerte.
Afortunadamente (o eso creíamos) el licenciado Arturo siempre estuvo cerca para brindarnos una mano, comencé a verlo más y más seguido, ya no solo en las sesiones, sino también en mi propia casa, salía con mamá y hasta la llamaba por su nombre, era muy común verlos juntos y hasta mis amigos de la nueva escuela creían que era mi papá.
Así fue como poco a poco se empezó a meter más y más en mi familia a tal grado que mi mamá y él contrajeron matrimonio, yo tenía ya 13 años y entendía perfectamente lo que pasaba, sabía que mi papá nos había abandonado y que quisiera o no el licenciado se había convertido en una persona muy especial para mamá. Él nos ayudó mucho, más aún a mi madre, pues ella estaba muy deprimida cuando papá se fue y el licenciado le devolvió la sonrisa por un tiempo.
Así pasaron los próximos 7 años, las cosas parecían ir bien, mi madre y Arturo iban de maravilla, paseaban jugueteaban... Iban tan bien que hasta se "olvidaron" de mí, yo lo captaba perfectamente y un buen día decidí marcharme... ¡Qué gran error!
Me enteré hace medio año. Las cosas nunca estuvieron bien entre ellos dos, él era infiel y mi madre no hacía más que esconder su sufrimiento con tal de que no me enterara de cómo estaba todo. Levaban así más de 5 años, hasta que un día, mi madre no pudo soportarlo más y sufrió un ataque fulminante al corazón.
Cuando me enteré me devasté, no lo podía creer ¡Todo el peso que debió cargar esa mujer! y yo no hice más que abandonarla en el momento que más tenía que apoyarla. La noticia me pesó demasiado hasta contemplé el suicidio, pero Lucy, mi novia, me hizo ver que esa no era una opción y que sólo podía aceptar la triste noticia.
He pasado este tiempo atormentándome pensando en que hubiera pasado silo hubiera sabido desde un principio, esos años de tristeza y soledad que le pude haber evitado a mi madre... tal vez eso fue lo que hizo que mi "amigo" regresara.
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Esos ojos azules
Mystery / ThrillerEn este escrito se narra la historia de José, un hombre que desde su infancia ha sido atormentado por una presencia, algo que no sabe que es y que lo único que sabe es que tiene esos ojos azules, que no lo dejan dormir. Ahora el tendrá que enfrentar...
