El Barranco

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Chicas con problemas hay muchas, pero historias sobre ellas muy pocas, hoy me toca contarles una un poco curiosa.

Delilah era una joven adolescente con baja autoestima, conflictos con su madre que empeoraban la situación. Solía ser la clásica chica solitaria y callada, calificaciones regulares en la escuela, nada fuera de lo común para alguien de preparatoria.

Su madre era soltera, su esposo las abandonó si no mal recuerdo... Ella comenzó a beber, descuidando a su hija e incluso llegar a ofenderla constantemente.

Vivían en el estado de California, para ser sincera no recuerdo dónde.
Delilah un día harta de su "preocupante" vida, decidió tomar rumbo a las afueras de su ciudad, a un barranco a las orillas del mar y la carretera, este solía funcionar como un mirador para turistas, tomar fotos o pasar un tiempo a solas. Estos rumbos solían estar un poco solos, debido a que se había hecho un camino nuevo que ahorraba horas de viaje.

Preparada para poner fin a su tormento aún con lágrimas en el rostro y un coraje en su corazón, fue acercándose a la orilla con temor. A poca distancia una voz a su espalda se dirigió a ella con seguridad...

-¿Que tanto esperas?

-... ¿Disculpa? — Respondió de manera confundida y molesta pero sin alejar la vista al vacío.

-Llevas un buen rato estando ahí parada sin arrojarte, llorando y quedándote, ¿Que esperas? ¿A que alguien te empuje para que parezca un homicidio a un suicidio? Porque si es así con mucho gusto lo hago.

-Pero qué mier... —Voltea ella con coraje a ver de quién provenía la voz.

Y ahí estaba él, un chico alto de edad similar. Cruzado de brazos esperando el momento del salto de la chica sin mostrar algún interés en su vida, sólo esperaba...

-¿Y bien? ¿Lo harás? —Dijo él con voz sería alzando los hombros.

-... ¿No intentas detenerme? —Respondió la chica con tono desconcertado y triste.

-Llevo rato viéndote y no has hecho nada más que lloriquear. He visto a varias como tú, que piensan que la vida es una vil mierda, que no hay solución y su única escaparía es la muerte. Creen que nadie las entiende ni las escucha, que el mundo está en su contra. Lloran escribiendo cosas tristes en algún blog y se cortan las venas. Es lo más estúpido que he podido ver, patético, ustedes no están hartas del mundo en realidad es todo lo contrario. Adelante, arrojate —Dijo el chico misterioso de manera insensible mientras caminaba hacia una banca que había en el lugar a un lado de un árbol.

-¿Y TU QUE MIERDA HACES AQUÍ? — Gritó en llanto la joven

-Pues... Nada. Como veo que no tienes el valor, puedes venir a sentarte a platicar y ver si después te matas.

Delilah decidida, fue en lágrimas a sentarte junto a él para tener una conversación con un completo extraño. El chico se llamaba Peter, no era gran cosa, alguien de aproximadamente un metro con ochenta, cabello castaño de ojos claros. Su plática fue larga, hasta la llegada de la puesta de sol.

-Pero... ¿Como es que me encontraste? Este lugar suele estar solitario

-Se ve que eres nueva por estos rumbos. Este es mi lugar favorito de la ciudad, suelo venir aquí a menudo a contemplar el atardecer y disfrutar de la vida... Las personas como tú, me dan risa de cierto modo cuando creen que sus problemas son tan grandes para edades tan pobres como las  nuestras. Algunos tenemos conflictos más grandes.

-Llegaste hasta aquí sólo para sermonearme y decir que tu vida es más difícil... Eso es lo más estúpido que pudiste hacer. —Añadió ella molesta

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⏰ Last updated: Jun 19, 2016 ⏰

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