Pensé que nunca vería las estrellas tan cerca de mí. Jamás imaginé estar caminando entre ciudades de oro. Pero esto... esto demuestra que hay algo más allá del cielo.
Es frío, pero no tiemblo. Cálido, pero no siento calor. Brilla, pero siempre es de noche. Suspiro siempre que observo, no me canso de vivir ésta fantasía. Esto es la unión entre civilizaciones. El resultado de una alianza, el obsequio de un buen comportamiento. Una utopía que jamás creímos posible darnos el lujo de imaginar. Y aquí estoy, parado en ella. Respirándola. Viviéndola.
Candle.
Siempre es de noche, aquí no usan lámparas para alumbrar, si no la misma luz. Lo que nosotros tardamos milenios en entender, todas esas leyes, todas esas teorías, aquí les tomó unos segundos en tirarlas a la basura como la envoltura de chicle. Cabe decir que mucha gente se volvió literalmente loca al saber que todo lo que habían aprendido ya no era útil. Al menos no como antes.
Pero he aquí. Puedo tocar la luz, puedo sentirla, es lo que mantiene a ésta ciudad alumbrada todo el tiempo. Para apagar un copito sólo basta con apretarlo con el puño. ¿Quién querría apagarla?
Me encuentro caminando en mi lugar favorito, el centro comercial de Candle, un dulce para el ojo. El suelo de porcelana negra hace que refleje la luz a la perfección, dando la imagen de un espejo oscuro. Lo que amo del lugar es que no hay un techo, las estrellas parecen prender de un hilo hasta llegar a mi mano, los copos de luz se mueven lentamente, cambiando de color.
Los centros comerciales de la Tierra no le pueden llegar a los talones a éste.
A mi izquierda hay locales grandísimos, productos increíbles. No sé para qué sirven la mayoría de ellos, pero se ven geniales. Ropa de fantasía, artefactos fuera de la tecnología humana. Hay algunas tiendas tradicionales a las de la Tierra, supongo que para que los que venimos de ahí no nos sintiéramos fuera de lugar.
Robots, restaurantes con conceptos de comida distintos, las tiendas de ropa son grandes, y por lo que he escuchado, nada de esto es costoso.
Pero yo vine por una sola cosa. Una tienda que jamás podría ser eliminada ni después de las guerras. Ésta crecería como siempre imaginé. ¿Cuál otra? Accesorios, frikadas y miles de cosas para mi tipo de persona.
La tienda de Videojuegos.
Después de la guerra entre dioses, alienígenas y humanos, algo que por arte del destino sigue en pie son los Videojuegos. Ésta tienda es mi tienda de "dulces".
La entrada es de las que más iluminan el pasillo, el lugar es muy amplio, paredes altas con alumbrados dinámicos. Se divide por secciones, casi como clanes o facciones dentro de un videojuego. Un suelo de madera pulido, estatuas tamaño real de personajes icónicos, cuadros con los títulos de la semana y del año, carteles de los estrenos, ofertas en cada categoría, accesorios por montones, audífonos, mochilas, taller de personalización de accesorios, área de snack, paredes y estanterías repletas de juegos, y lo mejor, tienen desde la primera consola existente hasta la más reciente. Y estamos hablando de que ahora existe la realidad virtual, no unos lentes con una pantalla, éste es un simulador de cuerpo completo, no controles, no lentes, no guantes, sólo una esfera de luz del tamaño de una pelota de tenis.
Lo que hace que la tienda de videojuegos sea enorme y abarque una parte amplia del centro comercial, es su área de gaming-bar, un salón grande en donde los jugadores se reúnen por un buen rato para organizar apuestas y competencias entre diferentes consolas, múltiples pantallas de cine y pantallas medianas para jugadores individuales. Suelo de cerámica en cuadrados de ajedrez, techo abierto y gradas en forma de sala de cine para espectadores. En el centro está la pista de gaming con sillones de cuero y una mesa grande para snack.
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Candle
General FictionNos prometieron una Utopía, un premio rodeado de lujos y la paz eterna después de la vida. Pero vinieron para arrebatarlo de nuestras manos, aún cuando nunca la tuvimos. Candle es el lujo y premio que nos hemos permitido dar a luz entre millones de...
