Parte 2

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En la oscuridad que invadía el reino de las flores se encontraban los dos hombres esperando con ansias la hora de la raptura. Los nervios no existían en ninguna de las figuras que ahora se ocultaban de los guardias entre las sombras de los jardines. Los altos muros de encontraban protegidos con guardias bien armados, no era un lugar en el que había peligros pero el rey No. Extrictamente exigía la seguridad para su familia.

El rubio pudo apreciar mejor aquellas propiedades comenzando a pensar en considerar la idea que hace días su padre había propuesto. No sería una mala elección tratar de tomar tan enormes y bellas propiedades que aunque la oscuridad de la noche trataba de ocultar, la luz de la luna permitía que pudiese apreciar con total calma.

Los enormes jardines que parecían interminables adornaban alrededor del palacio. Todo tipo de flores que podría apreciar por donde quiera que mirasen a excepción del camino a la entrada principal donde una fuente de piedra laja adornaba en contorno.

Era realmente un lugar muy bueno desde el punto de vista del rubio.

HyunSeong dió la señal a uno de sus hombres, en cuanto el movimiento del hombre fue visto se sercioro de que la capa blanca estuviese ocultando su rostro, no podía permitirse un problema ni mucho menos con el reino azul. Si eso llegase a ocurrir sus padres sentirían desonra por él.

De acuerdo a lo planeado tanto el rubio y su amigo sigilosos comenzaron camino al palacio aprovechando la distracción de los guardias por uno de sus hombres. Los muy idiotas dejaron el campo libre.

DongHyun que fue el primero en ingresar con un par de hombres tras él comenzaron a caminar en dirección a la habitación del más joven de acuerdo al mapa que su padre les facilito de su futuro palacio.
Con agilidad burlaba a los pocos hombres que merodeaban por las alfombras escarlata admirando por los grandes ventanales. Eran una bola de idiotas. Dió unos cuantos pasos para doblar en uno de los grandes pasillos en donde aproximadamente diez puertas se mostraban exactamente iguales y el rubio agradeció a los dioses en ese momento que los guardias estuviesen en el asunto de la entrada, todo iba de acuerdo a lo planeado.

Con más tranquilidad comenzó a caminar a la puerta de su objetivo, las lámparas alumbraban brevemente el lugar dando un aspecto elegante gracias al color beige de las paredes adornadas con grandes pinturas de lo que el se imaginaba era la familia real pero, por un breve momento detuvo su caminata para apreciar justamente una. Un par de jóvenes se mostraban en él, la joven que se encontraba centrada en un trono sosteniendo un felino cachorro -leopardo para ser exactos- deslumbraba con sus grandes ojos oscuros, largas pestañas de presumían junto con su perfecta delineada ceja dando un aspecto perfecto, una nariz pequeña que algunos cabellos marrones cubrían al igual que sus mejillas rosadas y como no fijarse en los labios, unos labios delgados rojizos y suaves según podía observar. Entre las hebras sedosas adornaba una pequeña corona que perfectamente contrastaba con el hermoso vestido. Tono rojo tan intenso, descubierto hasta los hombros donde los tirantes presionaban para no caer más, el escote de corazón mostrando un poco de su busto y piedrería adornando por el resto de la tela que después de las caderas comenzaba a ser holgado.

La perfecta esposa. Pero DongHyun no se detuvo ahí sino que su vistes se trabajado al joven que la sostenía por los hombros. Un chico de facciones finas. Su piel blanca -no tanto como la de él- ojos pequeños y alargados, sus pupilas marrones brillantes. Su ceja no podía apreciarse en su totalidad por los cabellos castaños ocultando gran parte dando un aspecto adorable, en su cabellera también adornaba una pequeña corona plateada, exactamente igual que la de la joven. Su nariz era un poco larga, después sus ojos viajaron a sus labios, unos duraznos tan gruesos rozados, perfectos que Dong creyó jamás ver algo igual. Ese rostro tan fino y delicado lo dejaron un poco impresionado. Su anatomía se mostraba delgada, sin embargo el rubio no paso desapercibidas las curvas de sus caderas, casi tan proporcionadas como las de la chica, además esa camisa de mangas largas del mismo tono del vestido, marcaban perfectamente su pecho delgado y los pantalones blancos se ceñían a sus piernas. Sin duda alguna, ella era su enemiga, la más odiada mujer y él su objetivo. 

Venganza a la Realeza DongWoo [Editando]Where stories live. Discover now