Lydia

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Era mi primer día en el nuevo instituto y ya lo odiaba, aunque sinceramente, me gustaba más que el anterior. Me mudé a Clifford por muchas razones, pero una de ellas era que mis padres se murieron hace 1 año, y no podía quedarme en aquella cuidad en Londres ya que me traía demasiados recuerdos.
Ya tenía 18 años y por eso vivía sola, en una casa que me compre con el dinero de mis padres, aunque a lo mejor suene egoísta que me compre una casa para mí bien con el dinero de mis padres pero no es así, lo hice porque ellos siempre querían que viviese en una casa grande en un bosque y así lo hice, y me gustaba bastante.

7:00
Me levante algo nerviosa ya que hoy era mi primer día en el nuevo instituto ya lo había visto en fotos y parecía bastante grande y moderno, pero aun así no tenía ganas de ir.
Peine mi cabello naranja/rojo y me lo planché, me vestí con una falda negra y una camisa de color gris, unos tacones que me regalo mi mejor amiga, me coloqué un collar que se adaptaba a mi cuello y por último me maquille.

8:20
Aparqué mi coche blanco enfrente del instituto y empecé a caminar a las puertas de entrada. Sentía todas las miradas clavadas en mi, algunos eran de odio mientras otros eran de admiración. Todo se repetía de nuevo, como en mi primer día de clase en mi instituto viejo.
Después de hablar con en director, que precia bastante amable me dirigí a mi primera clase.
Entre por la puerta y solo quedaba un sitio en la última fila a lado de un chico con una capucha puesta.

-hola.- salude amable, ya que veía mi oportunidad de hacer nuevos amigos, pero el por lo visto no estaba interesado.

Al finalizar la clase salí tranquilamente del aula,en la puerta una chica, de pelo marrón hasta los hombros me esperaba con una sonrisa.

-Hola, soy Lia. ¿ Y tú, como te llamas?- dijo

-Soy Lydia.- dije demostrando mis dientes en una sonrisa amable.

-Bonito nombre- escuche al chico de la capucha decir mientras seguía caminando. Ya el estaba a punto de salir por las puertas del instituto cuando se dio la vuelta y pude observar unos ojos verdes demasiado apagados para mi gusto, pero aún así bonitos.

La chica llamada Lia se despidió de mí después de la última clase y me había preguntado si quería salir con ella y sus amigos este viernes, le había dicho que si, sin pensarlo ya que hoy era jueves y tenía bastante cosas que hacer.

Llegue a mi casa y lo primero que hice fue encender la tele y ver algunas series que daban, por la noche pedí pizza y vi alguna que otra película, y sin saberlo me quede dormida.

OscuridadWhere stories live. Discover now