Por fin llegue a casa, estoy cansada de todos, de la universidad, de mis amigos y de mi familia. No es por ser egoísta ni nada, pero ya he soportado mucho en mi vida. Aparte no soy muy social y prefiero estar sola, porque todos me frustran.
No he hablado sobre mi, bien. Soy una chica o niña (como muchos dicen) he tenido problemas psicológicos como físicos. Mi nombre es Anyelith y tengo 18 años. Soy muy pequeña de estatura y por eso las personas me dicen "niña". No me molesta en absoluto que me digan así, pero por eso no creen que sea lo suficientemente madura para saber lo que hago. Soy hija única y a eso se debe que me frustren los demás.
Esperen, tocaron la puerta. Hay visita o vienen a buscar a mis padres.
Baje rápido a abrir y vaya sorpresa. Era Ari. Mi mejor amiga.
-Que cara- entro como si nada a casa.
-Hola, como estas Anye, Bien y vos, pasa, oh gracias. Así se saluda- conteste y ella parecía que quería matarme o reírse de lo estúpida que sone.
-Ven siéntate- me ordenó.
-Vale- asentí.
-Bien, dime que te pasa y no me digas que nada porque te conozco mejor que nadie y sé que te guardas todo, pero no dejare de insistir hasta que me digas- me miro desafiante.
-Ari, no tengo nada que decir, solo estoy cansada de todo, quisiera desaparecer y que nadie me encuentre- dije con sinceridad.
A lo que ella respondió.
-No puedes irte y dejarme acá, tendré que acompañarte, somos mejores amigas e iré donde sea que vayas, nos perderemos juntas- me miro solemnemente.
-No puedo hacer que te arriesgues, tus padres, tus estudios y demás cosas que te importan las tienes aquí- finalice.
-No, esta vez no te dejaré sola, ya te perdí una vez y no supe nada de ti por un año y quién sabe qué hacías, porque tus padres te buscaban y no te encontraban por ninguna parte y para colmo cambiaste de número y no me dijiste ni a mi, no lo soportare de nuevo- me destrozaron sus palabras, sabía lo duro que fue para ella asumir que no estaría cuando me necesitará, sufrió demasiado aunque nunca me lo dijo. Pero ahora, en este momento se que esta vulnerable y que en cualquier momento explotara y me lo dirá, con lágrimas en los ojos. Y no quiero verla llorar, no más. Y menos por mi culpa.
-No hagas esto más difícil, por favor. Ya lo tengo decidido y esta vez prometo que me comunicaré contigo- dije sin mirarla.
-Deja de comportarte así, sé que no regresaras pronto si te vas- *intervino ella* -Porque sos tan terca y te cierras en que a nadie le importas, cuando me tienes a mí. Sabes que vos misma te ahogas con no decir lo que sentís, siempre has sido así. Huir de los problemas no los soluciona y eso lo sabes perfectamente porque lo aprendí de ti y lo dices la mayoría de las veces. Pero qué haces ahora? Huyes como una cobarde y piensas que cuando vuelvas todo habrá cambiado, más sin embargo, muy en el fondo sabes que todo seguirá igual, que tus impulsos te llevan a hacer este tipo de cosas sin pensar bien antes de actuar. Razona y me llamas, me voy- me quede sin palabras.
Estaba apunto de abrir la puerta cuando la llame.
-Ari- dije casi en un susurro, me miro decepcionada, abrió la puerta y se fue.
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MIND.
Teen Fiction-¿Qué quieres de mí?- le gritó ella. Él, con una sonrisa cínica en sus labios contesto: -Todo. Y sin mirar atrás, siguió su camino
