Miles de hojas han caído sobre mí, miles de recuerdos han desaparecido de mi mente. El aire mueve aquellas ramas, aquellas cometas de colores, donde las golondrinas vuelan alrededor. Mis manos tienen contacto con aquellas finas hierbas y las pequeñas flores que desprenden un dulce aroma. Recuerdo oírte desde las montañas, gritando mi nombre a lo lejos del camino. Todo son melodías sin final, cielo sin oscurecer, flores pisoteadas y caricias en el estómago. Acostumbro a escribir en aquella libreta de colores pastel y con aquel fino bolígrafo, aquel pequeño regalo que aún sigo mantenido en mis manos. Tanto he soñado en tenerte cerca de mí y oír tu dulce voz, donde las palabras eran melodías y el silencio permanecía cuando nuestros labios se rozaban unos con otros. Tus manos rozaban mi cuerpo y podíamos sentir cómo el calor se acercaba lentamente sobre nosotros. Al cerrar los ojos, puedo contemplar un paisaje imaginario, donde las estrellas eran cómplices de nuestros actos...
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LA ÚLTIMA VOZ
Short StoryRecuerdo tenerte en mis brazos y sentir tu dulce voz acariciando mis oídos. Y ahora, ahora mis brazos están libres y voy sintiendo esa luz apagándose, no quiero permanecer en la oscuridad, quiero volver a brillar.
