Crecí junto a mi hermano hasta los 13 años... A esta corta edad éste, fué disgnosticado de Cáncer terminal. No debería pensar en que no lo volveré a ver, pero... con estas noticias, es difícil imaginar que estaré sólo desde ahora.
"Tranquilo, nunca habrá un arcoíris sin que llueva primero, ¿no?" fué lo que Stephen dijo cuando me dieron el papel que decía que tenía el tiempo contado... Definitivamente moriría dentro de unas semanas.
Digamos que la ausencia de Stephen, generaba un vacío enorme dentro de mi.
Llegó el día, dentro de este cajón de madera en el que la luz se disolve lentamente al bajar por la tierra hasta desaparecer en penumbras.
Tras la muerte de mi hermano, pasé primero por la ira. Lloraba todo el día, Días sin comer, noches sin dormir, semanas sin hablar, meses... sin sentir el calor de una sonrisa.
Al mostrar un interés por la medicina y la ideología de querer ayudar a las personas de un final no merecido, me obsesioné con estudiar para ser doctor.
Pasaron 6 meses desde que mi hermano padeció ante la brutalidad del cáncer cuando la conocí a ella... Lo único que hizo fué acercarse y preguntarme "Oye, últimamente te alimentas como corresponde? Porque te vez un poco pálido..."
No había recibido preocupación de alguien desde que él se fué...
No tenía idea de como se llamaba ni de dónde venía... Pero sus ojos, Oh! Esos ojos color césped con bordes decolorados me hicieron olvidar que mi hermano había muerto, fué tanta la emoción que sentí al verme atraído por ella que al llegar a casa eufórico por poder contarle a Stephen lo que ocurrió... Toqué la puerta de su habitación, entré y ese olor invadió mi cabeza, el fatídico aroma del perfume qué él llevaba la última vez que lo abracé antes de ser sepultado.
Exploté en llantos, horas sin parar de sentir como el pecho se me hundía por la ausencia ya marcada en un silencio irrompible ante la desaparición de este familiar que tanta falta me hizo en ese maldito momento.
Al soltar una milésima lágrima sentí el calor de una suave caricia rozando mi mejilla... Respiré profundamente, al abrir los ojos estaba él, era Stephen! Quién movía sus labios intentando decirme algo... Pero por desgracia no podía escucharlo.
Cuando me lancé a abrazarlo... Lo único que ocurrió fué que desperté en el suelo de su habitación... El suelo mojado y una anécdota sin ser contada más que por lágrimas y fromas indescriptibles de intentar reunirme con él...
Hay momentos en los que no queda nada mejor que dormir siendo sumiso de mis propios pensamientos en los que residen como rápidos ríos en los que no dejan de fluir las formas de desesperación y las ganas de destruir cada aspecto de mi vida.
Al despertar al día siguiente, noté que me sentía más ligero y menos cargado de pensamientos que se alimenten de mis ganas de vivir... Definitivamente, llorar, dormir y quitarme todo el dolor de encima, hace bien cuando lo necesitas... Pero siento que necesito hacer cambios en mi vida.
Al llegar al Instituto, crucé miradas con la chica que me habló ayer, saludé cortésmente, al no saber de qué hablar, a lo que lamentablemente, me dio algo de pánico...
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Diario De La Depresión
Teen FictionEl dolor indescriptible de una pérdida lleva a este joven protagonista a la locura y desesperación que se ve destinada como depresión extrema hasta que llega a sus brazos una compañía que lo volverá feliz otra vez... Al menos por ahora.
