El pigmento de los sueños

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Un maletín de plástico color rojo despintado por el sol arrastraba por tierra. Su asa iba atada con una gruesa cuerda a una saca que colgaba de la mano de Bahir. Bahir, era un chico de 7 años que vivía en la ciudad de Yad Mordehai. Cuando, en 1930, las tropas israelíes entraron en la ciudad, con sus gritos, tanques y explosiones era de noche. Bahir, vio como, en la casa de su vecino un par de militares disparaban a AlBassar, su vecino, y a su mujer. Después de unos segundos de gritos y pánico, los soldados abandonaron la casa, en busca de otra.

De repente, la madre de Bahir pronunció unas nerviosas palabras, que el niño no entendió. Su madre le cogió del brazo, y lo sacó a empujones de su habitación. Bahir pudo escuchar unos terribles estruendos en la puerta de la casa. Sin embargo, no pudo ver nada, porque su madre, vestida únicamente con una sábana que debía volver a colocarse cada varios segundos, le estiraba del brazo para subir rápidamente a la azotea.

El pigmento de los sueñosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora