El tiempo pasa rápido

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Eran las tres y doce de la madrugada y Héctor un gentil pero despreocupado hombre que vivía en un cuarto compartido con otras dos personas, Marco y Florencia; se había despertado a causa de un mal sueño y quería volver a dormir,
- que sueño más raro he tenido- dijo
empezó a cerrar los ojos pero fue entonces cuando escuchó unos sonidos que cada vez se hacían más y más fuertes; en el momento en que abrió los ojos pudo ver opacamente que las lámparas que colgaban de unos viejos alambres amarrados en el techo se movían como si de péndulos se trataran, entonces reaccionó completamente del susto y como pudo gritó

-salgan de la casa-

y a empujones y jalones obligó a sus compañeros para que salieran rápidamente de la habitación ya que se trataba de un fuerte temblor; ellos un poco adormilados aún, fueron torpemente tras Héctor sin entender lo que ocurría.

Cuando ya por fín se encontraron fuera de la vivienda y el movimiento del temblor se hacía menos notable, se dieron cuenta que tuvieron mucha suerte de estar vivos y no tener alguna herida,

-muchas gracias Héctor - dijeron al unísono

además de que tampoco su vivienda había sufrido mayor daño, había unas pocas fisuras en las paredes y algunas cosas caídas, lo que sí se daño fue el marco de la puerta principal, lo que causó que al cerrarla se tuviera que hacerlo con esfuerzo y que a pesar de ello, quedaran espacios por los que se podía mirar al interior, la vivienda era rentada pero el costo era bajo y además en ella se encontraban las pocas pertenencias con las que contaban hasta el momento y que tanto esfuerzo les había costado obtenerlas y por ello, agradecieron a Dios porque aún se encontraba en pie.

Observaron que otras pocas viviendas no contaron con la misma suerte y se derrumbaron casi por completo, por lo que, había gente cubierta con escombros.

Marco una vez agudizar sus sentidos escuchó

-estamos atrapados aquí-

y entonces fue en ayuda de las personas más próximas que tenían dificultades y empezó a remover palos y piedras que se interponían para salvar a los que quedaron atrapados por el evento telúrico, Héctor revisó su reloj y confirmó que eran las tres y treinta y cinco minutos, Florencia estaba aterrada por lo sucedido asi que se encontraba en estado de shock y no reaccionó hasta pasados unos 20 minutos, mientras tanto Marco y Héctor seguían ayudando a tantas personas como podían y lo más pronto que podían con todas sus ganas y fuerzas ya que la situación se tornó desesperante cada segundo contaba, pasados unos 25 minutos apareció el primer grupo de rescate y agradecieron la rápida ayuda brindada por parte de Marco y Héctor.

Un canal de televisión comenzó a transmitir los resultados que dejó el movimiento de la tierra y pudo captar el momento en que Marco y Héctor ayudaban a un chico llamado Fernando a salir de entre los escombros de un edificio, también indicaron que el gobierno había decretado estado de excepción en las zonas de mayor incidencia y que el epicentro se ubicaba a unos 100 kilómetros de donde ellos se encontraban.

Héctor y Marco siguieron ayudando hasta quedar exhaustos y se acomodaron al pie de un árbol para descansar un poco de la labor realizada, ya eran casi las seis de la mañana, asi que, decidieron regresar a su vivienda ya que tenían que ir a trabajar.

Al llegar a casa, Florencia los estaba esperando con un desayuno no tan abundante o sabroso pero fue suficiente para aplacar el hambre que ambos tenían y ellos lo agradecieron de la mejor manera que pudieron,

-estuvo delicioso- dijo Marco

luego de terminar, se alistaron lo más pronto que pudieron para ir a su trabajo, los 3 eran empleados de un establecimiento de lavado de autos, ellos atendían los autos y ella realizaba los cobros, la hora de ingreso era a las 8:30 asi que aún tenían un poco de tiempo, ya que, el transporte se demoraba casi una hora en recorrer el camino entre su departamento y su lugar de trabajo.

En los rostros de los dos hombres se dibujaba una sonrisa de satisfacción por haber podido ayudar a algunas personas, sin embargo ya que la puerta de su casa estaba dañada y el barrio al que pertenecían no era tan seguro se fueron con muchas preocupaciones de lo que pudieran encontrar a su regreso.

Subieron al bus y pagaron su tarifa, se acomodaron lo mejor que pudieron en medio de tanta gente, iban escuchando de una emisora unas viejas canciones movidas que los animaron, Florencia consiguió hacerse con un asiento
-mis pobres amigos- pensó

Sucesos De Una Noche Un Tanto RaraDes histoires addictives. Découvrez maintenant