Era más que un cariño fraternal

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Creí que en realidad ella nunca sería una amenaza en mi vida amorosa. Me enamoré de un chico que ya había sido conquistado por otros brazos, ni siquiera por una mujer, era una niña. Una niña que se ganó su cariño y compasión mucho más de lo que yo pude lograr. Desde pequeña ha sido una caprichosa e infantil, pero también la compañera de aventuras y risas de él, en las que yo no pude participar.

Día y noche los veía que se divertían juntos. Pasaban buenos momentos, se admiraban el uno al otro por las cosas que al otro le faltaba o no tenía, se sonreían mutuamente, pero sin saber que un día llegarían a una relación íntima, superando cualquier límite. Ese amor que se ha llevado desde hace años, pero después de mucho tiempo se dan cuenta de lo que sentían en verdad. Un amor así no puede compararse. No, no puedo competir contra eso. Esa pequeña en realidad no se da cuenta lo que ha conseguido, tener un chico así a su lado no tiene precio.

Yo al principio creí que iba avanzando, que cada vez me acercaba más a Trunks. Creí que en realidad estaba funcionando entre nosotros. Pero las noches que pasábamos juntos podían contarse con la mitad de mi mano. Mientras que las noches que pasaba con ella, eran conmovedoras. Hasta yo me sentía apasionada por una historia como la que llevaban ellos, era perfecta.

¿Y cómo me iba yo a dar cuenta? Veían películas. ¿Qué tenía de raro eso? Pero al parecer yo no me daba cuenta cuando él la quedaba mirando fijamente. Eran esos momentos en los que podía observar la belleza única de Pan. A decir verdad hay muchas mujeres hermosas que están detrás de Trunks, incluyéndome. Pero él sólo captaba la atención, en lo que para mí era, su hermanita, su mejor amiga.

Pasaba el tiempo y yo me ponía contenta cuando podía pasar tiempo a solas con él. Me sentía en el paraíso cuando sus ojos azulados me miraban, el viento soplaba su cabello lila y a mí se me paraba el corazón. Cuando me tocaba sentía que se me paralizaba todo el cuerpo, apenas me tocaba el hombro y yo, ya me sentía nerviosa y feliz.

Esa primavera, cuando las flores eran tiradas por el viento, nosotros estábamos sentados en un asiento de la plaza, solos, sin nadie alrededor, sólo nosotros dos. Pensé que sería el momento perfecto para declarármele, para confesarle todo el amor que sentía por él...

-Trunks...

-¿Eh? ¿Si, Marron?

-Sabes, hay algo... que, que te quise decir hace tiempo.

Me había sonrojado, me sentía más nerviosa que nunca.

-¿Y qué es?-me dijo feliz.

Lo miré a los ojos, me sentía insegura de todos modos, si se lo decía... ¿Qué me respondería?

-Yo... es, es que...

Yo sonreía en realidad, tanto tiempo guardándomelo, y al fin podría sacarme este peso de encima. Él me miraba con una ceja arqueada, estoy segura que él pensaba que estaba actuando muy extraño. Y para mí también, yo nunca he confesado el amor a un chico, normalmente ellos se me declaraban, y yo, si él no era atractivo, los rechazaba. O cuando a mí me gustaba alguno yo directamente los besaba y caían rendidos a mis pies. "Tal vez debería intentar eso..." Pensé, aunque... con Trunks era diferente, él no era cualquier chico que anduviera con la chica más linda que aparecía. Pero igual decidí intentarlo.

Él me seguía mirando atentamente, esperando una respuesta, rápidamente le incorporé un beso en los labios mientras cerraba mis ojos fuertemente, no sabía cómo reaccionaría. Aunque segundos después me di cuenta que mi amor no era correspondido, porque él se apartó cayéndose al suelo, con la cara sorprendida y asustada. Yo me sentí frustrada. De verdad pensé que al menos tendría oportunidad, que él seguiría el beso, pensé que yo le gustaba.

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