Mi nombre es Tevy. A veces me llaman Caso Perdido, otras Desastre, y en algunas ocasiones Insoportable. Lo más gracioso del asunto es que el significado de Tevy es ángel. Y yo vengo a ser lo más próximo al mismo demonio.
Lo cierto es que no siempre he sido así. Hubo un tiempo en el que mi persona le daba sentido a mi nombre. Desde que era pequeña había tenido que seguir cada norma que imponían mis estrictos padres. Lo odiaba. Era como una bomba de relojería que cualquier día estallaría sin más. Y estallé. Y el estallido dejó cráter. Mis padres entendieron que no podía seguir tantas normas estúpidas a mis 17 años de edad.
Ahora, la Tevy libre, se dirigía a una fiesta en casa de Hessa. Hessa era una de las pocas amigas que me quedaban. Las demás dejaron de apoyarme cuando se dieron cuenta de que realmente no me conocían. Les gustaba la Tevy que mis padres mostraban a todos, y esa no se parecía mucho a mi yo real.
Al llegar a la puerta, hice sonar el timbre. Poco después apareció Hessa balanceándose ligeramente con un vaso rojo lleno de alcohol en la mano, y una sonrisa enorme en la cara. Se ponía borracha muy rápido, y eso a veces me traía problemas. Pero nos ayudábamos mutuamente, así que no había problema.
"¡Hola, Tevy! Entra, entra." En el momento en el que entré, Hessa me dio dos besos y luego se giró hacia la multitud de gente que había en su casa. "¡TEVY HA LLEGADOOOOO!" A pesar de dejarse la garganta para decir algo que a nadie le importaba, no se le oía a causa del alto volumen de la música.
Me dirigí hacia la cocina mientras saludaba a varios conocidos. Mientras cogía un vaso y lo llenaba de alguna bebida alcohólica, Hessa se acercó a mí. "Creo que Bastian me está poniendo los cuernos." Dejé el vaso en la encimera y me giré para mirarla al instante, preocupada. La sonrisa que antes lucía desapareció poco a poco de su rostro.
"¿Por qué dices eso?" Levanté la voz para que me oyese bien.
"No ha venido a la fiesta porque me había dicho que tenía que visitar a su hermana en el hospital. Decía que había tenido un accidente de coche. Entonces, le envié un mensaje a la madre de Bastian para saber cómo se encontraba, ya que Bastian perdió su móvil hace unos días y a él no podía preguntarle; y resulta que su madre me dice que de qué hablo. Que no ha habido accidente. Que su hija está en su casa sana y salva." Hessa se echó a llorar al acabar la última frase y yo la abracé.
"Hessa, es un capullo. Y en el fondo lo sabes, pero no lo quieres admitir. No te merece, no sé cuántas veces te lo he dicho. Es un capullo." Solté lo que siempre había pensado de Bastian. Estoy segura de que Bastian ya había hecho cosas así a espaldas de Hessa más de una vez. Siempre había sabido cómo acabarían las cosas entre ellos dos.
"Sí... que le den. Tienes razón. No me merece. Que se joda." Rompimos el abrazo y me miró sonriendo, entonces se secó las lágrimas con ambas manos. Cogió su vaso y se lo llevó con ella en la mitad de toda aquella gente que bailaba y bebía sin miramiento.
Sabía que Hessa tenía el corazón machacado en mil trocitos, pero no podía hacer nada más. Iba a dejar que bailase y disfrutase de la noche.
De mientras, yo cogí mi vaso rojo y caminé por la casa, mirando a la gente. Algunos bailaban, otros reían, unos lloraban... Espera, ¿qué...? ¿Qué demonios hacía Dante aquí? No, no, no. Mierda. Le di un buen trago a la bebida y rápidamente me giré en dirección contraria a él.
Dante era mi ex novio. Estuvimos juntos dos años. Él era el chico que me había incitado a hacer cosas que mis padres me prohibían. Fue el que me dio las fuerzas para romper las cadenas que me impedían volar. Cuando estaba por las nubes creyendo que él sostendría mi mano siempre, un día decidió soltarla, dejándome caer al vacío. Ahí fue cuando el ángel cayó del cielo y se convirtió en demonio.
Entonces empecé a encontrarme mal. Algo mareada. No entendía nada, sólo había bebido un vaso de... A decir verdad, no sabía lo que había bebido. Pero decidí mantener la calma y me senté en el sofá, en medio de un chico y una chica.
Me sentía feliz y triste a la vez. Era como que quería llorar y reír al mismo tiempo. Necesitaba más alcohol. Pero sentía que si me levantaba, me caería de morros al suelo, así que no iba a ir a por ninguna bebida. Entonces caí en la cuenta de que lo más probable era que alguien había puesto algo en mi bebida sin darme cuenta, cuando no estaba mirando. No era la primera vez que me pasaba.
Poco a poco sentía que la cabeza me daba vueltas, así que no me moví del sofá. Alguien sentado a mi lado me ofreció un cigarrillo. Acepté, quizá me relajaría y me encontraría mejor. Le di unas caladas al cigarrillo y levanté la vista, algo más calmada. Y entonces cruzamos miradas. Yo me quedé helada. Pero él no, él seguía bailando con la chica que tenía a su lado como si no hubiese mañana. Y no apartaba la mirada de mí. Yo miré hacia otro lado, dándole más caladas al cigarro, desesperada. Pasé un tiempo mirando al suelo y fumando, pensando todo lo bien que podía.
En ese momento empecé a sentir que algo en mi cuerpo iba mal. Más mal que anteriormente. Me entraron ganas de vomitar. Me levanté del sofá como pude y lo primero que se me ocurrió fue ir al baño, que sería lo más sensato por hacer en ese estado. Mierda, las escaleras. Subí las escaleras prácticamente a cuatro patas, ya que al estar mareada, no me aclaraba mucho y veía las cosas algo distorsionadas. Llegué a la puerta del baño y adivinad a quién me encontré. Sí, estáis en lo cierto. Me choqué con Dante porque estaba justo delante de la puerta del cuarto de baño. Y adivinad qué pasó después. Vomité en sus zapatos. Vomité en sus zapatos nuevos. O al menos parecían nuevos. Ojalá lo fuesen.
Después de ese episodio, me fui corriendo escaleras abajo sin mirarle a la cara siquiera. Salí de casa de Hessa pitando, mucho menos mareada que antes del incidente. Eran las cinco de la mañana. Caminé por en medio de la carretera, con la respiración algo agitada. No pude evitar reírme sola. No podía creer lo que había pasado. A eso se le llamaba karma.
Somebody mixed my medicine
I don't know what I'm on
Somebody mixed my medicine
Now baby its all gone
Somebody mixed my medicine
And somebody's in my head again
And somebody mixed my medicine again, again
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Pretty
RandomMe gusta pensar que soy sensible y amable. No me veo a mí misma como polémica. Si otras personas me viesen así, probablemente diría que son un poco austeras. No escribo sobre mí misma. Escribo canciones.
