Abrí mis ojos y miré a través de mi ventana. La luz del sol entraba y me pude percatar de que ya era de día. Me estiré un poco en mi lugar y después caminé directo al baño. Abrí la regadera y el agua tibia recorrió todo mi cuerpo haciendo que me relajara. Un día más.
Salí del baño y me puse mi uniforme del colegio. A mis 10 años, estoy estudiando la educación primaria, o "Elementary", ¡Sí!, vivo en Estados Unidos. Perris, California, para ser especificos.
Después de términar de alistarme, grité un "Ya me voy" tomé la mochila del sofá y espere afuera de mi casa el bus. Subí y como siempre, nadie quería que me sentara a su lado, así que recorrí el asiento al final del bus.
Tres paradas después, subió uno de mis amigos, pero tampoco tomó asiento conmigo, sino con otro de sus amigos, ¿adivinen qué? Todo el viaje al colegio fui sola. Es normal para mi.
Al bajar del bus (al final, después de todos) sentí el aire fresco en mi cara, el clima era agradable, ya de ante mano, el clima aquí por lo regular es fresco. Cruzé las puertas de la institución y me dirigí a mi aula caminando por los pasillos, en medio de varios estudiantes, cabe resaltar; estos me empujaban durante todo el camino. Cuando por fín estuve a salvo en mi aula, busqué mi lugar al frente de la fila, el lugar de en frente siempre será el mejor para mi. Entrarón algunos amigos y se acercarón a conversar conmigo. Al cabo de 10 minutos, entró una chica, el cabello ondulado y la piel clara, ojos grises pero con un ligero toque de azul. Su mirada recorrió toda el aula y caminó hacia un lugar al final de una de las hileras.
La clase comenzó, todos nos acomodamos en nuestros lugares y esperamos a que la maestra hablara.
-Buenos días-dijo colocandose frente al pizarrón-hay una alumna nueva con nosotros-todos comenzamos a ver hacia los lados, eran pocos los que habían notado la presencia de la chica-¿quieres presentarte?-le indicó y todos automaticamente nos giramos hacia ella.
-Me llamo Caroline y tengo 10 años-expuso con voz tímida.
-¿Por qué cambiaste de institución?-preguntó la maestra.
-Antes vivía en San Francisco, pero papá tenía que venir a trabajar aca, es por eso que cambiamos de vivienda y yo de institución-dijo y después la maestra le indicó que podía tomar asiento.
Toda la clase se mantuvo en la atención de todos hacia ella, ni siquiera le prestarón demasiada atención a la maestra o la clase.
Al salir al receso, salí acompañada de Renata, Ezequiel y Eduardo a la cafetería. Pagabamos semanalmente y resivíamos comida en el trascurso de la semana. Después de que todos tuvieramos nuestras charolas con comida, buscamos una mesa para tomar asiento y comer. En ese momento por las puertas de la cafetería entró la chica nueva.
-¿Qué opinan de la niña nueva?-pregunté.
-Es linda-dijo Ezequiel.
-Concuerdo con Ezequiel-expuso Eduardo.
-Hombres-Renata rodó los ojos.
-¿La invitamos con nosotros?-pregunté
-Sí, yo voy por ella-dijo Renata y corrió hacia donde estaba ella, y después llegarón ambas a la mesa.
Estuvimos platicando un poco, me agradaba un poco y me parecía una buena persona.
********
El timbre de salida sonó y caminé lo más apresurada posible afuera para subir al bus. El camino a casa, Eduardo fue sentado conmigo. Al bajarme pude persivir algunos gritos desde afuera. Eran papá y mamá.
-Yo no sé porque no entiendes, siempre es lo mismo-le dijo papá a mamá.
-Lo que pasa es que eres un egoísta-respondió mamá a papá. Ignoré su discución, pues esto era algo normal.
Abrí el refrigerador y saqué una manzana de ahí. Me paré en la barra que se hayaba en el comedor y los miré a ambos en espera de que me pusieran atención y así dejaran de pelear. Pero fue en vano, ya que solo me saludarón y continuarón discutiendo. Subí a mi habitación en el segundo piso y encendí la televisión. Supuse que mis hermanos se encontraban dormidos y por eso no había rastro de ellos.
-Vianey, hay comida en el refrigerador. Iré a trabajar y tu papá también. Los niños están dormidos y más tarde vendrá tu tío a ver como están, nos vemos en la noche, ¿de acuerdo?-dijo mamá asomandose por la puerta de mi habitación.
-De acuerdo-sonreí y salió. No puedo creer que mi tía vaya a venir, odio que venga. En veces me toca o me besa y eso no me gusta.
Afortunadamente, no fue ese día.
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Realidad.
Short Story¿La vida es cruel? O ¿nosotros hacemos la vida cruel? Nunca puedes llegar a saber, que tanto puedes llegar a sufrir o que tanto te pueden llegar a hacer sufrir. Vianey pasó por demasiadas pruebas y demasiado sufrimiento. De alguna manera, le suceden...
