Hola, soy Brenda, hoy me quiero desahogar contando lo que me pasó hace ya algún tiempo, algo de lo que aun no he podido recuperarme. Han pasado ya 7 meses, y todavía la recuerdo, no hay una sola noche en la que no sueñe con su hermosa mirada, con sus labios, los cuales tenían el poder de hipnotizarme, con su cabello rubio que se mezclaba con el mío cuando hacíamos el amor, sus manos que al simple contacto con mi piel me hacían ruborizar, sus sonrisa que lograba enajenar a cualquiera que tuviera el placer de observarla. Cada mañana, cada tarde, cada noche; ella siempre está en mi mente.
Recuerdo como si fuera hoy el día que la conocí. Yo aun estaba en la universidad, estudiaba derecho, ya en mi ultimo semestre; no tenia muchos amigos, bueno si que los tenia pero no de los de verdad, sino de los que solo están contigo por tu dinero y porque eres la chica más ''popular'' de toda la uni. Vivía bien, siempre tuve un buen desenvolvimiento económico, porque mi padre era dueño de una red de tiendas en Paris, en realidad es diseñador, de ahí mi buen gusto por la ropa. Así que tenia un buen depa, y un buen auto, una buena universidad, y fiestas todos los fines de semana; no tenia nada más que pedir, todo era perfecto, o bueno eso creía yo, faltaba algo, algo y no sabia que era hasta que ella apareció.
Sarah había llegado nueva a la universidad hacia solo dos mese, en realidad tarde un tiempo para notarla, no fue hasta el día en que derramó su malteada sobre mi suéter nuevo, eso me molestó mucho, o sea era carísimo. En serio no lo podía creer, no llevaba ni dos horas con él y ya una entupida me lo había arruinado. Estaba muy furiosa mientras miraba el desastre causado por la chica a la que ni siquiera había visto la cara. Cuando me dispuse a agarrarla por el cuello de su camisa para hacerle saber muy agresivamente la gravedad de lo que había hecho algo me detuvo, no lo podía creer, esa chica era realmente bella. Mientras sujetaba el cuello de su camisa, aun en show, por tal belleza, me di cuenta que la chica estaba muy asustada y que casi lloraba, wow, esa carita angelical me hipnotizó por completo. Tardé unos segundos en soltar su camisa y cuando lo hice le dije casi en un susurro.
- Niña, no ves por donde caminas, mira lo que hiciste - le dije intentando parecer molesta, en realidad no estaba para nada enojada, ya había olvidado el precio del suéter
- Lo siento mucho, en verdad no te vi, por favor perdóname- me dijo casi suplicándome
- Bueno, ya paso no llores- le dije en forma de burla - ya me lo pagaras algún dia, ahora solo cuida de no derramar tu malteda sobre nadie más si?. Bye
Dije esto dando media vuelta, con una sonrisa leve en mis labios. Nunca habia visto a esta chica, no sabia por qué, pero no sabia nada de ella, y la curiosidad me estaba matando, quería saber más de ella.
Pasó ese día y no podía dejar de pensar en la chica de la cafetería. Debía conocerla, o por lo menos comenzar una amistad con ella, e realidad me habia impactado su belleza. Yo era alguien muy liberal, no existían los límites, cuando quería hacer algo simplemente lo hacía sin pensar en lo que vendía después, claro está que esto lo hacia con un poco de cordura para luego no arrepentirme. En asuntos de sexo había probado de todo, siempre había alguien que se quería acostar con migo, fuera hombre o mujer y sinceramente había experimentado con ambos sexos, incluso tríos; lo único es que no Salía divulgando mi vida intima al mundo, por eso nadie sabia de mis aventuras y menos la gente de la universidad, lo mío siempre era con personas de lejos.
Pasé un tiempo averiguando sobre ella, tardé más porque no quería que nadie sospechara de mi repentino interés por una chica que si la conocían 20 personas en toda la universidad era una exageración, o sea alguien como yo no solía interesarse en persona como ella. Solo pude averiguar la clase a que asistía y que era muy solitaria, que siempre andaba con otra chica mucho mas fea que ella pero que no se le despegaba, ah y algo importante es que era nueva, no llevaba ni dos meses, claro por eso no la había visto nunca. Me pareció curioso, dos meses no es mucho pero siempre es suficiente para hacer una buena cantidad de amistades, y además, porque se había cambiado de escuela a mitad de curso escolar, por lo que escuche venia de una muy buena. Cada vez mi curiosidad aumentaba más, debía acercarme a esa chica y talvez lograría lo que quería, meterla en mi cama y hacer mío su hermoso cuerpo. Así que me las ingenié y logré encontrar un tiempo libre sin que nadie me estuviera hablando de cosas banales como las que suelen hablar mis ''amigas''. La busqué por todo el campus y al fin la ví, iba en dirección a la biblioteca, así que corrí a alcanzarla. En realidad no había entrado mucho en aquel lugar así que me perdí al principio, pero logé divisarla al lo lejos, sentada en una mesa ella sola, bien lo que quería, ese era el momento perfecto. Me acerque muy despacio y me senté a su lado, cuando me vio se asustó un poco, no me esperaba, se veía exactamente igual que aquel día con un rostro angelical y muy asustada, parecía un conejillo acorralado
- Valla, valla, mira a quien me he encontrado por aquí- dije en forma burlona a lo que ella respondió poniendo la cara mas asustada que antes
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Contigo hasta el final
RomanceBrenda, una chica muy popular en la universidad y con una vida un poco loca, conoce a Sarah alguien con muchos secretos por descubrir, Brenda tendrá que hacerlo y lo que encontrará es algo de otro mundo, muchos problemas a los que su amor tendrá que...
