Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
Gustavo Adolfo Bécquer
¡Qué has hecho maldito bastardo! Pensó Rick al ver la imagen de su esposa, la tenía sujetada en su mano derecha, viéndola, como si la odiase o la extrañase, no sabía que sentir, era una paradoja total para él, se sumaban léxicos en su pensamientos, la confusión le llenaba la mente, de seguro las suficientes para hacerlo estallar de furia, o ¿abría una enredo con otros sentimientos?, no le vio importancia a ello, aunque fue su culpa, cogió el pequeño trago que se hallaba en la mesa del bar y se lo tomo de un sorbo, sintió el amargo sabor en su boca, no le importo ni un poco, porque lo relajaba, lo tranquilizaba, sentía como si su mente se calmase, como si los léxicos y la confusión desapareciesen, dejo un billete de 20mil pesos en la mesa y se fue, como si nada, estaba borracho, tambaleaba por todos los lados, pensaba que se iba caer, no tenía remedio, la culpa era suya, pero que habría hecho para que su esposa se pusiera así, no le dio relevancia, igualmente no quería esforzarse en recordar, incluso no le importaba si atropellaba alguien mientras manejaba su carro, salió del bar y se dirigió a la puerta de su carro, la abrió y entro. Miro fijamente el bar, mientras presentía que algo iba pasar si manejaba, presentía algo negativos algo muy malo, pero su borrachera le impedido entrar en razón.
No lo hagas, ¡en que mierda estás pensando, que no lo hagas estúpido! Una vez más se hallaba peleando con el mismo, era una lucha de la razón contra los sentimientos de Rick, era como una guerra, lo volvía loco, pero sus pensamientos no lo obligaban a gritar, aunque deseaba hacerlo, deseaba hasta desgarrarse las cuerdas vocales gritando ayuda. Encendió el auto y comenzó a manejar, ya después de unas cuantas cuadras volteo a la izquierda, donde la luz del sol que se escondía entre las montañas le provocó una vez más esa angustia terrible de que algo le iba a pasar, o no necesariamente a él si no a otra persona, antes de que entrara en razón sintió un agudo dolor en la cabeza, tan tremendo que decidió cerrar los ojos y apartar la razón en su consiente, sintió como si una bomba estallara en su cabeza, pero en cuanto abriera los ojos ya era muy tarde, sintió que el carro pasó por encima de algo, pero se le había olvidado el grito de alguien antes de sentir el presunto brinco del carro.
-¿Qué has hecho pendejo de mierda?
Aterrorizado, Rick miro por la ventana a ver que se hallaba abajo, el temor era tremendo, no había nada, sé tranquilizo y pensó que podría haber sido un gato o algún otro animal rastrero, volvió a mirar a la ventana del copiloto, y después vio a Jack quien estaba afuera del otro lado. Jack, con lágrimas en los ojos y rojo por la rabia, sentía un extraño pero agradable impulso de matar al desconcertado Rick. Quiero descuartizarlo, después de lo que me hizo no saldrá vivo, es mi palabra pensó jack.
-Mataste a mi hijo imbécil, ¿creerás que volverá imbécil? ¿Crees que resucitará? ¿Acaso crees que esto no tiene nada? Dijo Jack, con una mirada perdida, como si tuviera fuego en ellas. Jack era un hombre astuto, siempre cumplía su palabra, tenía una familia, y la protegía con todas las fuerzas que podía, era un hombre con mucha fuerza, delgado y de mediana estatura, ojos azules y cabello castaños claro. Jack llevaba una camiseta blanca y unos jeans, le lucían bien, pero su mirada de loco le daba giros de terror en la mente de Rick. En cambio, Rick, un señor de mediana estatura, con fuerza pero no alcanzaba a la inmensa fuerza de Jack, con el cabello castaño, ojos cafés y con su traje elegante de trabajo.
Rick estaba asustando, las palabras de Jack revotaban en su cabeza, duro mucho en tener una respuesta lógica de su cerebro después de su locura y borrachera, vio después a Jack con un bate en la mano derecha, y con un sonrisa que le provocaba morirse de terror, acelero, pues Jack le iba a romper el vidrio del copiloto, cuando acelero aplasto la cabeza del pequeño, el pequeño seguía con vida, pero con daños físicos y tremendos en la cabeza y costillas, había un lago de sangre, Rick miro hacia atrás para ver lo que atropello, era un niño, Johnny de unos 10 años aproximadamente, en ese instante sintió como si una aguja pinchara su corazón, que horror pensó, ¿que hice?, como arreglo esto, sus pensamientos lo dejaban helado, y podía verse la piel de gallina, sentía que su corazón salía lentamente por su boca, aunque en realidad no lo hacía, ¿qué me sucede? pensó ¿qué hare ahora? volvió pensar. Recordó un poema que escucho, no supo verificar o pensar en quien fue el autor, no tenía ni memoria, sabrá Dios quien es el poeta, las frases del poema salían disparadas de su cabeza y volvían a entrar, era como si quisiesen ser reconocidas, como si quisiesen que Rick conociera al autor, el escritor, el famoso y dulce creador de ellas.
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VIRUS MENTAL
TerrorDespués de la muerte de su hijo Jack Freeman no ha sido el mismo, se promete vengarse, se convierte en un asesino en serie, matando quien le bloque su camino, solo tiene un objetivo, matar a Rick quien fue el culpable de la muerte de su hijo, ¿lo lo...
