Fue en ese momento, después de tanto tiempo, cuando caminaba hacia el borde que sentía la libertad acercándose. Suspiró y observó el paisaje, lo había conseguido, al fin, observando desde este punto de la ciudad y recordando cada momento que lucho contra sus demonios, se río de si misma al darse cuenta que había sido fuerte durante mucho tiempo.
-esta es mi recompensa, mundo cruel -susurro en medio del llanto que se avecinaba en todo su rostro- ¿inútil, eh?
Se giro dando la espalda al borde de la montaña mas grande de la ciudad.
-esta es mi libertad -sonrió con amargura una vez más- mi libertad, mi recompensa.
Cerró los ojos, dando una ultima calada al aire puro de la montaña, recordando cada momento vivido, llorando; una vez mas, agradeció por la vida que había tenido, dolorosa, pero finalmente vivida, rogó por las personas que sufrían en ese momento y finalmente se reclino hacia atrás, sus pies se resbalaron de la cornisa y empezó en su caída libre, libertad, nostalgia, felicidad, tranquilidad y finalmente el golpe final, la piedra atravesó su espalda completamente, se incrusto en su corazón, e incluso en su ultimo latido, supo que ese dolor no se comparaba con toda su vida.