Antes de empezar, quería decir que tal vez algunos de vosotros ya habéis leído la historia, pues en un principio no me gustó y pedí a CaptainDarkwood que la subiera. Para los que no la habéis leído... ¡Que disfrutéis!
—Hace mucho tiempo, en un feudo cuyo señor era famoso por su sed de sangre, vivía una joven pareja.
»El día en el que ambos cumplían quince años, fueron llamados por el conde, el cual exigía su participación en un juego si querían que sus familias conservaran los derechos de trabajar las tierras de los alrededores del castillo.
»Grande era su temor, pero estrecharon más fuertemente sus manos y su amor superó al miedo.
»El conde enseguida explicó el juego, que era muy sencillo. Rodeados de los leales guardias de la fortaleza, le dieron una espada al chico y se le dijo que los soldados seguirían avanzando, haciendo que el corro a su alrededor fuera más y más exiguo; y que ambos morirían empalados. Obviamente, la opción de no participar ya no estaba disponible, y la única forma de escapar que uno de los dos muriera. O bien el chico se suicidaba, o bien mataba a su amada. Una elección fácil, ¿verdad? Por mucho que se demorara, la solución era sencilla.
»Se dispuso a acabar con su vida y que la chica que lo miraba de una forma aterrorizada aunque dulce viviese. Al fin y al cabo, no podía vivir sin ella. Por puro egoísmo, no soportaría el paso del tiempo si no era a su lado. Y tampoco podría con el peso de su conciencia de haber acabado con su vida. Entonces ella habló y dijo "sufriría lo indecible sin ti". Y él no quería que sufriera.
»Con las lágrimas nublándole la vista, acabó con la vida de su pareja.
»El señor pareció complacido con el resultado del juego y, sin mediar palabra, los guardias se apartaron y le dejaron marchar.
»No había pasado ni un día completo desde esta tragedia cuando la familia del desgraciado encontró una carta junto al cuerpo de éste último.
Te maté porque pensé que si yo moría vivirías sufriendo, y ahora ese dolor recae en mí, cosa que prefiero mil veces. No obstante, nuestros buenos recuerdos juntos no pueden combatir con la pesadumbre que se ha apoderado de mi alma. Sé que te habría gustado que viviera, aunque fuera sin ti, pero no puedo.
Al matarte, fue como si esa espada me atravesara a mí también. Ya estoy muerto, mi ánima está muerta, así que no perderé nada por clavarme este arma maldita, como hice contigo y, sin saberlo, conmigo.
Morí contigo, y espero fervientemente el reencuentro.
—¿Eso es todo? —una vez roto el embrujo de las palabras del vagabundo, la mujer se indignó—. ¡Vaya un cuento para niños!
—Los finales felices no existen, mujer —miró a la hija de éste, que lo contemplaba con temor—. No te cuentan que, al final, todos mueren.
Y la risa del vagabundo persiguió a la mujer incluso cuando, a varias manzanas de distancia, no se le oía ya.
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Microrrelatos
Short StoryUna serie de historias cortas y de tema variado, que os dejarán boquiabiertos, conmovidos, ansiosos por más... ¿Os atrevéis a leerlas?
