El comienzo.

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Miraba su reflejo en gris, como el día

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Miraba su reflejo en gris, como el día...

El frío traspasando su piel hasta los huesos, calando lo profundo de su alma...
Pero no importaba, pues ella seguía absorta en su imagen distorsionada...
Era ella así? Tan fría y borrosa para los de mas?
Siempre se había sentido diferente, sabía que lo era.
Observadora y callada, siempre analizando todo lo que pasaba a su alrededor.
Y ahí parada mirando su imagen entre gotas de lluvia lo supo.
Supo que su forma de ser la había llevado a esta situación, supo que el peligro pronto llegaría a ella por tener ese sentido extraño que no sabía muy bien que era pero que nacía desde lo más profundo de su ser.
Las lágrimas empezaron a brotar por sus ojos, miró hacia los dos lados de la calle y corrió, corrió como nunca lo había hecho.
Cerró la puerta de casa y respiró.
Estaba empapada, tiritando, no sabía bien si por el miedo que se había colado en su mente o por el hecho de estar calada hasta los huesos.
- Annet, cariño ya estás en casa?- la voz de su madre la sacó del estado de semiinconsciencia en el que se encontraba. - Si mama, enseguida salgo!- como había llegado a su habitación no lo sabía, pero ahí estaba.
Se deshizo de su ropa empapada y se dirigió a la ducha.
Pronto el calor del agua la hizo entrar en razón y las imágenes de lo sucedido empezaron a surgir en su mente.
-Tengo que analizar todo esto, tal vez ellos no me vieran. - pero sabía que esa no era la verdad.
- Annet, con quién hablas hija?
- Con nadie mama!- Tengo que dejar esto de hablar en voz alta...
Annet cerró los ojos y con el chorro de agua caliente cayéndole por la espalda, se puso a repasar mentalmente lo sucedido aquella mañana...
De pronto percibió algo, todos sus sentidos se pusieron alerta, algo estaba sucediendo y no sabia que era.
Lo que no podía adivinar era que no estaba tan sola como ella imaginaba.
Un escalofrío empezó a recorrer le la base del cuello, como esa sensación que tienes cuando alguien te observa y se te eriza la piel.
De pronto el agua ya no se sentía tan cálida, un gélido frío inundó toda la estancia, el silencio se hizo latente y la respiración de Annet era el único sonido que se escuchaba.
El miedo comenzó a surgir en su mente, sabía que algo estaba pasando, lo que vendría ahora, pues ya lo había visto hacía poco menos de unas horas.
Con cautela, salió de la ducha mirando en cada rincón, pero no encontró a nadie. Se vistió tan rápidamente como pudo pues tenía un mal presentimiento, fue hasta la cocina buscando a su madre, pero no estaba allí.
- Mama!!... Mami!!... - nada, solo se escuchaba el silencio.
La buscó por toda la casa, con los nervios de punta y una sensación de ahogo que la estaba mareando, pero no estaba por ninguna parte, volvió de nuevo a la cocina y ahí encima de la mesa, vio lo que parecía una nota.

ANNET TENEMOS QUE HABLAR

Con las manos temblorosas y sujetando la nota giró lentamente buscando alguna señal, algún vestigio de que alguien estuviera allí.
- No, no, no, esto no puede estar pasando -... Sus ojos buscaban en todas direcciones algo, algo que le dijera que esto no era real que simplemente era un sueño.
- No seas tonta Annet, esto es real, relájate y piensa, piensa...
Respiró hondo y soltó el aire.
- Relájate, relájate- se decía mientras temblaba.
Se tapó los ojos con la mano tomando conciencia de todo.
- muy bien, que hacer es lo primero de todo, si eso es, la policía, llamar a la policía y contarles todo lo sucedido, si, si, llamar...
Estaba tan absorta pensando en que hacer que el sonido del teléfono la hizo saltar, corrió hasta la pared donde se encontraba y contestó.
- Si?... Hola??
- Annet, no haga ninguna tontería, tenemos a su madre, si la quiere ver...
- Pero... Mama!! Mama estas bien??! Mamaa...
- Cállese y escuche atentamente, diríjase a la misma calle donde nos vimos esta mañana, vaya sola y no llame a nadie, entendido??.. A nadie...
- Pero mi madre...
- Escuche, si quiere que su madre esté bien haga lo que le digo, tiene media hora...
El clic del teléfono sonó y el silencio se apoderó de la estancia.
- Dios mio!! Mamaaa!!!
Media hora... Se puso encima lo primero que pilló y salió de casa.
Estaba temblando pero no de frío, mirando hacia todas direcciones, intentando encontrar alguna indicación de que la observaban .
- Annet!!
- Luca, que haces aquí?
- Como que que hago aquí? Por... Si no te habías dado cuenta, vivo a la vuelta de la esquina hace algún tiempo ya... Como unos... Toda la vida, como tú.
Luca es un amigo de la infancia, un buen amigo en verdad, de esos que te sacan una sonrisa en cualquier situación y te prestan su hombro en las malas situaciones, siempre está ahí cuando se le necesita, pero este no era el mejor momento para contarle mis problemas.
Puse mi cara de poker para su respuesta jactanciosa, pero mi mirada se perdía buscando entre la gente más allá de Luca.
- Estas bien?
- Oh, si, es sólo que tengo un pelín de prisa, nos vemos, vale? - y ahí le dejé, más plantado que una zanahoria y con la mosca detrás de la oreja, pues si algo tiene de especial Luca es que no se le escapa una, espero que no le de muchas vueltas.
Me escabullí entre la gente tan rápido como pude y le di esquinazo.
Un par de calles más y llegaría al dichoso callejón.

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