Era un día negro en mi ciudad, el cielo estaba totalmente negro como si una tormenta se acercara, me encontraba caminando con la cabeza baja y mis manos en los bolsillos. De la nada comenzó una fuerte lluvia que me obligo a refugiarme bajo el techo de una pequeña tienda que se encontraba cerca de donde estaba, poco tiempo después la lluvia se intensifico al punto de no poder ver bien alrededor de ese pequeño techo que me mantenía seco, entre la fuerte tormenta una persona salió de la lluvia buscando refugio, al parecer él o ella también había olvidado su paraguas, aunque se encontraba completamente mojado, llevaba un pantalón largo negro y un buzo color gris claro que tenia capucha, por lo que no podía ver su rostro aun, en cuanto se quito la capucha dejo ver una larga cabellera castaña, en cuanto levanto la cabeza pude ver su rostro y ojos, me quede paralizado al verlos, al punto de no poder dejar de observarlos, poco después pude notar un poco de rubor en sus mejillas, al parecer le incomodaba que la miraran a los ojos.
Deja de mirarme por favor... - El chico se dio cuenta que había perdido noción del tiempo haciéndolo y rápidamente desvió la vista.
Lo siento... es que me gustaron mucho tus ojos – la chica al escuchar esto se sonrojo un poco mas
Gracias... -
Después de desviar mi mirada hacia un lugar donde ella no me pueda ver claramente, sentía como yo también me había sonrojado, nunca me había pasado esto y sentia las palpitaciones de mi corazón aceleradas por el momento, poco después hubo un silencio incomodo y lo único que se podía escuchar era el sonido de la lluvia, eso me tranquilizo bastante. Poco a poco la lluvia fue parando hasta que ceso por fin. Luego de varios minutos, la chica que estaba a mi lado dejo salir un leve estornudo, se dio media vuelta e intento caminar rumbo hacia su hogar, aunque antes de que se fuera le coloque mi chaqueta en sus hombros para intentar abrigarla y que no cogiera un resfriado.
Me sentiría un poco culpable si te dejo ir estando empapada y en esas condiciones, espero no me malinterpretes, nos vemos. – Fueron mis palabras antes de darme media vuelta y comenzar a caminar rumbo a mi casa.
Al llegar me di cuenta de lo que había hecho, darle mi chaqueta favorita a un extraño sería algo que nadie hiciera pero lo que buscaba realmente aunque de forma inconsciente en ese momento era volvérmela a encontrar de alguna forma.
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Dos destinos, un amor. (PAUSADA)
Teen FictionUn día común y corriente bastó para empezar a amar a una total desconocida. Julian, un chico de 18 años, extrovertido; atento a cada detalle que ocurre en su vida día a día, conocerá a Erika... una chica reservada e introvertida, fria y un poco desc...
