Con tan solo 9 años de edad, Andy Campbell se encontraba en el parque de su vecindario, con un lápiz de dibujo al igual que su bloc que había recibido como regalo de su madre.
El niño amaba dibujar, era un pasatiempo muy relajante y sobre todo divertido para sí mismo. El pequeño Andy, para su corta edad no dibujaba para nada mal, tal vez sus trabajos sí tenían que mejorarse; sin embargo, a diferencia de los otros niños de su clase, Andy era sin duda un as en ese tema.
En ese entonces el pequeño dibujaba sentado en una banca del parque a un árbol nada más. Aunque pareciera simple debo añadir: sí vieran sus trazos posiblemente entenderían lo que quiere decir la frase niños con talento.
Pero, Andy dejó de hacer su actividad cuando escucho lo que pareciera insultos que su madre le había prohibido pronunciar. Se giró hacia atrás y observo como tres niños insultaban a otro.
Aunque Andy no entendía una razón de porque los tres niños discutían con el otro tuvo que hacer algo para ayudar al niño que era molestado; ya que, los otros se abalanzaron sobre este último comenzado a golpearlo.
El pequeño dejó sus cosas en la banca y corrió a la escena.
Al llegar les dijo que se detuvieran. Desafortunadamente uno de ellos se dirigía hacia él y en sus ojos se veían intenciones de herirlo.
El chico corrió pero fue alcanzado pronto y derribado al suelo. El desconocido estaba sobre el y su mano se volvió un puño que iba dirigido hacia su rostro. Andy cerró los ojos del miedo y con la creencia de que quizás así no dolería el golpe. Lo raro, fue que el golpe nunca llegó.
Cuando los abrió observó que su atacante no se encontraba sobre él. En vez de eso estaba a su lado en el suelo siendo golpeado por el chico que hace unos momentos era el que recibía la paliza.
Se fijo que los otros dos por su parte huían llorando de dolor y pidiendo auxilio de sus madres. Cuando vió que su anterior atacante dejo de ser agredido observo como se puso de pie y al igual que los otros dos huyó.
Su defensor fue el niño que era el que Andy defendería no al revés. Notó como estaba algo sucio y con moretones y rasguños en el rostro.
El niño tenía cabello rubio y tez blanca sin embargo, al parecer tenía sus ojos de diferente color: uno completamente azul y el otro con el iris azul y café oscuro.
-¿Estas bien amigo?- decía el rubio extendiéndole su mano para levantarlo.
-Sí pero,¿y tú, no te lastimaron?- dijo Andy una vez de pie.
-Claro, sé defenderme aunque creo que tú no ya que corriste de ese bobo.-habló el rubio riéndose.-¿Por qué te metiste en la pelea?
-Pensé que te lastimarían porque eran más que tu.-contestó Andy.
-No, yo soy muy fuerte, no te preocupes.-dijo sonriendole.-Aún así gracias.
- Y ¿por qué te molestaban?.-
Pero el otro niño borró la sonrisa que tenia en su pequeño e inocente rostro cambiándola por una expresión de tristeza.
-Pues...por mis horribles ojos. Dicen que son terroríficos y añaden a eso que soy un monstruo y me insultan con otras palabras más.-dijo el chico triste y a su vez con un tono de costumbre.
-¡Claramente son tontos,tienes unos ojos realmente lindos!- contestó el muchachito.
-¡¿En..enserio crees eso?- dijo el otro de manera incrédula.
-Sí, son bonitos. ¿Cómo te llamas?.-
-Brad ¿y tu?.-
-Andy.-
-Oh genial, oye ven vamos a jugar un poco.-Brad tomó de la mano a Andy y lo llevó a los columpios del parque.-
Pasaron toda la tarde jugando y divirtiéndose como nunca. Ambos estaban realmente felices el uno con el otro, se están haciendo muy buenos amigos; sin embargo eso no duró mucho, debido a que el padre de Brad paso a recogerlo y llevárselo a casa, dejando solo al pobre Andy y poniéndole fin a su tarde de diversión.
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El Amor Duele
RandomTodo el primer año de preparatoria, no había un solo día en el que Brad Thompson y su grupo de amigos, no molestaran a Andy Campell. Lo golpeaban e insultaban todo el tiempo. El pobre de Andy solo quería ser tratado como los demás pero al parecer, e...
