Prólogo

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Salió corriendo de su apartamento y tomó el primer autobús que paraba en la academia. Se sentó en el último asiento, el único disponible de ese autobús. Esperó impaciente a llegar, todo el camino vio su reloj. Hoy sería el primer día como miembro de la academia y no quería llegar tarde, sino seguro John se enojaría y lo correría. Comenzó a golpear el piso con la punta del pie; primero lento, después más rápido y cada vez más rápido. Suspiró, rodó los ojos y volvió la mirada al reloj. Bajó la cabeza y frunció los labios.
Una pareja subió al autobús: una niña y una señora
—Mamá, llegaré tarde-reprochaba la niña
—tranquila, Jill. Ya llegaremos
El señor de su lado se paró y bajó. Cole de inmediato le hizo señas a la señora para que se sentará. La señora se dirigió sonriente hacia él. Cole se paró y le dejó los 2 asientos para la señora y la niña
—Gracias, hijo-le dijo la señora
Él sonrió y desvió la mirada nuevamente a su reloj
—Rayos, llegaré tarde- masculló Cole
—¿Te diriges hacia la academia?
Cole asintió
—Oh, ¿vas a audicionar para entrar?
Él sonrió satisfactoriamente y comentó:
—No, yo ya entré
—¿ves?- le dijo a su hija- nunca se es demasiado joven para entrar
—Ya entendí, mamá
—¿cuál es tu nombre?
—Soy Cole Cooper
Cole cortó la conversación cuando desvió la mirada y vio que estaba a solo 10 cuadras. se bajó del autobús cuando aún estaba en movimiento. Corrió a toda velocidad las cuadras que le faltaban con su mochila y en solo 2 minutos llegó a la academia. Exhausto subió por las escaleras (no había elevador para mantener a los bailarines en forma) y entró de inmediato al salón esperando ser recibido con un beso por su novia, aunque en realidad recibió una sorpresa al ver a su novia besando al dueño de la compañía
Desde ese día Cole dejó de tener novia y se esmeró más aún en su carrera. Jaén, su ex novia, se casó con John y la ascendieron para ser maestra en la academia. Cole mejoró tanto que se convirtió en coreógrafo y años después fue a Italia para bailar el ballet del cascanueces. Arrasó con todo y volvió con la esperanza de que Jane se diera cuenta del hombre que había perdido

Amor sin nombreOù les histoires vivent. Découvrez maintenant