Cap. 1

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"Ni antes ni después, todo llega cuando tiene que llegar"

Pov. Raquel

Esta realmente oscuro, no se ve nada, solo una pequeña luz que cada que me acerco se aleja más y más. Después aparece una mujer, de estatura media, ojos verdes, cabello castaño, era realmente hermosa. Luego veo una sombra a mi lado, no se distingue bien pero supongo que esa sombra es de alguien familiar, lo sé, lo siento. En seguida vienen imágenes a mi cabeza de la misma mujer llorando, pero no es un llanto de tristeza, más bien de alegría, estaba abrazando a un bebe, yo me acerco, quiero verla, quiero hablarle, me acerco más y más, estaba a punto de tocarla...

La alarma sonó.

En ese momento entendí que estaba soñando otra vez con ese sueño que me atormenta desde que era una niña, no comprendo que significa realmente, pero lo que sé es que no quería despertar, pero tengo que volver a la realidad.

Bueno mi nombre es Raquel Harper, tengo 17 años, mido 1.60, tengo el cabello castaño y algo rizado, tengo los ojos grandes y de color verde. A veces me gusta pensar que me parecía a mi madre...

Suena aquella alarma otra vez haciendo que salga de mis pensamientos.

Miro a mi alrededor y ya no hay nadie, no están ninguna de mis compañeras de orfanato. Se lo que dirán, ¿un orfanato?, pues si estoy en un orfanato desde que tengo memoria, más bien desde que nací, sé que también algunos se pregunten, ¿y tus padres?, pues les diré que yo nunca conocí a mis padres, Beth (la dueña del orfanato) dice que mi madre me abandonó cuando nací, es algo triste pero nunca perderé la esperanza de que lo que dijo Beth sea mentira.

-¡Dios mío Beth va a matarme!- Dije algo alterada, me levanté y me puse el uniforme, ya que era la única en aquel sótano donde dormíamos, que por cierto es realmente desagradable, pero algunas ya nos acostumbramos.

Salí corriendo lo más que pude al cuarto de reunión, en donde todas las mañanas íbamos con Beth para recibir órdenes y ponernos a trabajar.

Cuando llegue me encontré con todas mis amigas, todas estaban formadas por estaturas como siempre nos acomodábamos por órdenes de Beth. Primero estaba Regina, la más grande, de estatura y edad, después se encontraban Stacie y Kayden (esas dos siempre están juntas, bueno la razón es que Kayden es muda y Stacie siempre la cuida y la protege), de ellas siguen Raven, Sophia, Emma, Madison y Kendall.

Me dirigí silenciosamente a mi lugar que se encontraba entre Kendall y Madison.

-¡Al fin llegas!, tienes suerte de que Beth no ha llegado- Me dijo una angustiada Sophia con cara de preocupación.

-No te queríamos despertar al parecer ese sueño era bueno- Dijo Regina algo comprensiva.

-¡¡¿¿Quién era el??!!, ¿Era guapo?, ¿se besaron?- Dijo Kendall con cara de emoción moviéndome de un lado a otro.

-Wow wow wow, cálmate Julieta, no porque su sueño sea bueno significa que es de amor- Dijo Raven.

-Solamente tuve el mismo sueño de siempre-. Dije con una cara de seriedad e inocencia.

-Ya podemos dejar de hablar de esta tontería, sinceramente me estoy muriendo de aburrimiento con sus idioteces- Al parecer Madison entró en la "plática".

Se escuchó la puerta abrirse, todas volteamos y vimos a Beth entrar en la habitación, una señora como de cuarenta y tantos años, de pelo esponjado color negro, y unos ojos verdes que te mataban con la mirada, delgada y alta, y con unas cuantas arrugas, sus pasos eran escalofriantes, como odiaba ese sonido, no sabías que te esperaba, si te iba a poner a trabajar o te iba a golpear porque según ella hiciste algo malo.

-Bueno, bueno, la verdad no les deseo buenos días porque al verlas obviamente no lo son- Agh como detesto cuando nos trata así, pero tengo que contenerme.

-¿Qué se tiene que decir cuando su superiores llegan?-.

– Buenos días señorita B-. Los se es algo realmente ridículo, pero ella misma se puso ese apodo.

– Muy bien sus tareas de hoy son ir a lavar la cocina y después el comedor. ¿Está claro?-. Apuesto a que piensan ¿esta señora que se ha creído?, pues bien para ella somos sus esclavas, y cuando alguien viene nos esconde en el sótano.

–si señorita B-.

– ¿Bueno que esperan?, ¿Qué las cargue?-. Dijo en tono sarcástico.

En ese momento nos dirigimos a la gran cocina que se encontraba en el primer piso. Cuando estábamos dentro me dolía un poco la cabeza, así que fui afuera a tomar algo de aire.

Narradora.

Raquel salió sin que sus compañeras se dieran cuenta y se sentó en la fuente del jardín, un jardín con el pasto todo seco y muy descuidado, realmente era horrible ese lugar.

Raquel se sentó y le llego a la cabeza la imagen de aquella mujer de su sueño, era extraño que siempre soñaba con lo mismo. ¿Qué tenía de especial esa mujer?, tal vez era su madre pero no estaba muy segura de eso.

Algo interrumpió sus pensamientos, volteó a ver de qué se trataba y encontró a su amiga Kayden.

Suspiró -Hay Kayden, ¿que significará ese sueño?- dijo volteándola a ver, pero Kayden solo levanto los hombros e indicando con un dedo apuntó a su boca.

-Lo sé, no puedes hablar, como quisiera que hablaras amiga- Kayden solo le hizo una cara de compasión.

-¡¿Qué hacen aquí?!- se escuchó esa voz detrás de ellas.

-Oh no-. Pensó Raquel.

-Perdón señorita B, solo estaba tomando aire-.

-y se puede saber ¡¿Quien te dio permiso de hacerlo?!-. dijo acercandose cada vez más a ella mientras ella retrocedía

- Me sentía algo cansada es todo-

- ¡¿ Y tu?!- dijo apuntándole a Kayden-

-Ella no tiene nada que ver señorita B, le juro que ella solo vino por agua para limpiar la cocina, todo fue mi culpa-

- Ahh con que andas de rebelde Raquel, pues te enseñaré a respetar a tus superiores-

Beth arrastró a Raquel hasta el "cuarto de castigo", un lugar muy pequeño dónde las golpeaba con un látigo en las muñecas y las ataba con sogas en las heridas para que les doliera aún más y las dejaba ahí por 2 horas.

Después del castigo, Beth cerró con llave aquel cuarto que daba escalofríos, mientras Raquel no podía dejar de llorar por el dolor, era realmente horrible.

Two worldsOnde histórias criam vida. Descubra agora