La casa escondida

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La noche, reina de los misterios, se mostraba más sombría que las anteriores, augurio innegable de tragedias y muerte.

Eva caminaba de la mano de su novio a través de la callejuela más tenebrosa que hubiera transitado jamás.

-¿Cuánto falta?- preguntó, obstinada.

-Ya te dije, estamos cerca- respondió Jhonny, que caminaba ligeramente adelantado, apresurado en su andar y notablemente emocionado.

Ella, sin mucho ánimo, observaba a su alrededor viendo como garras infernales le provocaban pavor, saliendo de entre los matorrales. Sombras inquietantes devoraban sus pasos mientras demonios alados errantes ondulaban entre sus brazos.

El camino se elevó junta a la ansiedad de Eva, como escalera que lleva al mismísimo cielo. El bosque murió y trocó por espinas las rosas podridas que nunca necesitó. Y ahí se encontraba "ella", sola e imponente, esperando paciente por visita nueva. La casa escondida, mito real. Una mansión de tiempos antiguos.

-¡Te lo dije!- se emocionó Jhonny. – La casa escondida. No se ve todas las noches.

-No veo por qué es tan bueno- contestó Eva, a manera de reproche. –Además no te creo, es sólo una casa vieja en medio de la nada, ¿dónde más podría ir?

-No se va a ningún lado, tonta. Sólo que pocas veces se puede encontrar.

Y recordó Eva sus viejas dudas sobre sentimientos y momentos en que una salida podría ser realidad para llevar otra vida. Se preguntó si su amor podría ser suficiente para aguantar los insultos de un impertinente. Mas siguió caminando, un poco nerviosa, sin seguir cuestionando a la voz imperiosa.

-Es genial, te lo digo. Cuentan que un hombre murió aquí hace algún tiempo, luego de matar a su esposa, y ahora asesina a quien entra en su horrible aposento. Mira, debían estar locos quienes vivían aquí.

Columnas de piedra se erguían a ambos lados con rostros grabados de expresiones funestas. Cuervos inmóviles, caídos del cielo, convertidos en mármol y clavados al suelo, esperando la llegada de perdidos viajeros. Obras de arte de un raro escultor, "Víctor", rezaban, todas, con devoción.

Jhonny bufó, en tono de burla, pero Eva se emocionó al encontrarse atraída por esculturas tan burdas. Una en especial llamaba su atención y transformaba en alegría la agonía de su corazón. Una calabaza, desdibujada y sin razón, con un cuchillo en el ojo y gritando de dolor, a través de costuras que sellaban sus labios. Cicatrices marcadas con cuerdas de sangre, ocultando memorias de un alma muy grande. Eva sabía que debía ser de espanto, pero en cambio la encontraba bella, muy bella sin embargo.

Jhonny siguió caminando hasta llegar a la puerta y encontrarla abierta, como si lo estuviera esperando. Eva lo siguió, ansiosa de lo que venía, sin olvidar la alegría de aquella calabaza. Entraron en la casa, adornada del mismo estilo, con oscuridad y el brillo de una niebla sepulcral. Escaleras a ambos lados de la entrada principal, caminos a destinos terribles por igual.

-¡Ya puedes salir!- gritó Jhonny. –Ven a asesinarnos, no te tenemos miedo.

-¡Cállate!- incitó ella. –Respeta a quienes duermen en la penumbra de la muerte.

-No creerás en estas cosas, ¿cierto? Tonta –bufó.

-Por... por supuesto que no. Solo te pido que respetes.

-Vamos, vayamos arriba a ver que otros "espantos" encontramos aquí. Ya me estoy aburriendo.

Y escogieron así la escalera de la izquierda y subieron por ella hasta llegar al final. Arañas negras de patas largas tejían sus redes en las ventanas y murciélagos de planas alas rayaban el viento y agitaban el alma.

Varias vasijas rompió Jhonny mientras reía y azotaba ratones.

-¡Para ya!- insistió Eva, pero él no la escuchó cual si fuera de piedra.

La estatua de una mujer se erguía en el centro de un salón y él la miró y se mofó de ella.

-¡Que cosa tan horrible!- exclamó, y tomando un madero se le acercó.

-No lo hagas- le previno Eva.

-¿A ti que te importa? Es solo una piedra horrenda y sin ninguna forma.

Y se acercó a ella para destrozarla sin notar siquiera lo que había a su espalda. Levantó el brazo para dar el primer golpe y recibió a cambio del frío metal el toque. Un cuchillo se incrustó en su hombro y lo elevó un par de metros para lanzarlo luego contra la pared. Eva comenzó a gritar, llena de temor, pero nadie la escuchaba porque no había nada a su alrededor, en las afueras de esa casa maldita.

La sangre corría por entre las tablas pintando el piso de un rojo enfermizo de perdidas almas. Jhonny estaba muerto.

Pero ¿quién lo había matado? era la pregunta, cuya respuesta adjunta venía del pasado. Un cadáver en movimiento caminaba por el salón y al mirarlo a la cara a Eva le explotó el corazón. Se fue la angustia, se fue el dolor. Su faz no podía asemejarse más a la de aquella calabaza, con el rostro marcado de heridas escarlata, y la boca cosida y unos ojos grandes, abiertos, llenos de pena y angustia.

Ella lo miró y él la miró a ella y el amor nació en su espíritu como nunca antes lo había hecho. Un amor sin dudas ni preguntas; un amor inhumano e inmortal, correspondido en igual medida y que no dependía en nada de la vida.

Sus manos se juntaron, frías al contacto, y no se soltaron en la eternidad de un manto, el manto de una noche, larga y eterna; la noche del amor. Danzaron sin música y se miraron sin pestañear, se burlaron del tiempo y se concentraron en amar.

Pero quien ama tan bien ya debe haber amado antes y ese amor pasado siempre encuentra la forma de volver. Víctor sacó el puñal helado y cruzó la espalda de Eva y atravesó su corazón y del interior de Eva sacó aquel hombre a su bella amada, atrapada en el tiempo desde un pasado fatal. Con la sangre de Eva roció aquella estatua y liberó de ella a su bella amada, y su bella amada lo liberó a él y le devolvió la hermosura al rostro, lo último que Eva observó jamás.

Y la pareja de almas voló libre esa noche, libre de la vida o de la muerte, pero esclava aún del amor. Y aquella chica que entró un día a aquel lugar, espera por siempre convertida en piedra y tendida en el suelo sepulcral, con el corazón abierto, hasta que su amado la libere con sangre inocente, manchada únicamente por el amor, y vuelen hacia el cielo, fuera de aquella, la casa escondida.

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⏰ Last updated: Apr 19, 2016 ⏰

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La casa escondidaWhere stories live. Discover now