Capitulo 1: Introducción

143 10 4
                                        

- Dime la verdad- me preguntaba mi hermana.
Eran las doce y media de la noche y caminábamos hacia nuestro orfanato en la quinta avenida.
- Eso es todo- le contesté yo secamente. No hablamos en todo el camino. Luna tenía la mirada puesta en el horizonte. Pronto me di cuenta de que tenía los ojos llorosos. Su respiración sonaba entrecortada.
- Les quería- dijo solamente sin mirarme.
- Yo también- le respondí algo cansada.
Éramos tan diferentes. No solo en el carácter,  también físicamente . Luna era alta, esbelta, rubia de pelo liso y ojos azules claros y rasgados. Yo en cambio, era bajita, delgada como ella pero con el pelo moreno, rizado y ojos grandes y marrones. Y sin embargo, mellizas. Por otro lado era muy sensible y yo más bien todo lo contrario, a veces me costaba expresar mis emociones.
Seguía pensando en todo esto cuando ocurrió algo. Se oyeron tres gritos al otro lado de la calle y Luna apresuró el paso. Yo me giré y me di cuenta de que un hombre calvo, encapuchado alto y desgarbado nos estaba apuntando con una pistola. No supe como actuar.
- No tenemos dinero encima. Lo siento- murmuré nerviosa mientras ambas levantábamos los brazos.
El hombre, callado, se acercó hasta nosotras y agarró a mi hermana del brazo. Luna había parado de llorar y se dejó arrastrar. Parecía extrañamente tranquila.
- No tenemos dinero...Si quieres mi móvil...- dije esta vez mucho más fuerte. El hombre no me hacía caso y Luna volvía a tener los ojos llorosos, pero no decía nada ¿Qué podía hacer yo? Estúpida, me repetía, haz algo ya o...
- ¡Suéltala! ¡¡Socorro!!- grité pero las calles estaban  prácticamente desiertas y la poca gente que antes se veía parecía haber desaparecido. Me temblaban las piernas y caí al suelo ridiculizando la escena aún más si se podía.
Entonces ocurrió todo. Le disparó a mi hermana. Directamente en la cabeza. Grité algo incomprensible. Ver como caía su cuerpo inmóvil fue algo horrible. Mi mente cambió de estado en una fracción de segundo, ira, confusión, miedo...pero sobre todo impotencia y dolor. Salí de ahí levantándome del suelo y tropezando con mi pies de nuevo y volviendo a caer. Todo giraba a mi alrededor. Tardé en conseguir ponerme en pie. El hombre que había matado sin razón aparente a mi hermana, se fue tan rápido como antes había aparecido. Corrí y grité, para caer de nuevo derrumbada por la pena y la rabia. No entendía nada. Tenia ganas de matar a alguien. No había sido capaz de salvarla. Él no me había matado a mí ¿Por qué? No entendía nada.
Es curioso como cambia tu vida en un segundo, con un maldito movimiento. Pero, por encima de todo mi cabeza atormentada solo pensaba una cosa: ojalá hubiera sido yo
.

Abro los ojos sobresaltada: solo ha sido un sueño, solo ha sido un sueño, me repito. Hace ya dos años que ocurrió pero el recuerdo sigue ahí y nunca olvidare esa noche.

Me llamo Venus Rock tengo 17 años y vivo en Nueva York. Mi padre nació aquí, se llamaba Daniel Rock y era periodista. Mi madre  era española: Sofia Devinés, productora de una de las cadenas más famosas del mundo "Stuns". Ambos murieron en un atentado hace cuatro años. Entonces yo sólo tenía 13 años. Me trasladaron a un orfanato en el centro de la ciudad con mi hermana melliza Luna Rock. Ella falleció hace dos años tan sólo. Asesinada. Su muerte es bastante reciente pero casi la he superado... Se que os parecerá que mi vida puede ser un poco infernal y en cierto modo, sí lo es.

No soporto a la gente. Sí, he sido muy directa. Hasta los doce o trece era una de las chicas mas populares  de mi instituto porque tenia unos padres muy conocidos. Todos querían hablar conmigo y con mi hermana. Ella era más discreta pero yo hacía enseguida amigos. Amigos falsos. Después de la muerte de mis padres ya empezaron a  no querer hablar conmigo porque decían que me había vuelto loca. Me miraban con compasión desde lejos. Es curioso como en los momentos de dolor es cuando se demuestra quién quiere estar a tu lado y quién no...Aunque siempre hubo alguien que se quedaba solo o quería hablar conmigo aunque fuera de temas triviales. Cuando murió mi hermana, tenia 15 años. Las cosas cambiaron. Yo ya no quería salir ni reír ni hacer cosas que hace una chica normal adolescente. Desde ese momento me limitaba a intercambiar cuatro palabras en clases y atender. Volvía al orfanato, hacía mis tareas y algo de ejercicio. Mi rutina se estancó en eso.

Persecucion: HeridaTempat cerita menjadi hidup. Temukan sekarang