Hasta mañana

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¡Hey, despierta! Es lo primero que se escucho dentro del cuarto, la pregunta es de quien seria esa voz.
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Un nuevo día ya había comenzado, las aves ya habían levantado su vuelo matutino y todo parecía andar bien. Sin embargo no todo siempre es hermoso.

En un hotel estaban hospedados algunos chicos, no muy adultos alrededor de 16 y 19 años, y una pequeña que gracias a un berrinche logro acompañar a su hermano mayor.

Cerca a uno de los cuartos estaba un chico moreno que aun seguía con las sabanas pegadas, eran ya casi las 10 de la mañana y el muchacho no parecía tener intenciones de salir del pequeño nido que había hecho en su cama. De pronto, alguien se acerco al cuarto y abrió la puerta, al ver al joven tendido sobre la cama se escucho:
¡Hey, despierta! El muchacho ya estaba consciente, ya que la puerta había echo ruido al abrirse; sin embargo se preguntaba: ¿quien seria aquella persona que no se compadecía de su descanso?. Parecía la voz de una chica, ya que a pesar del tono alto tenia una dulce voz.

No molestes - menciono el moreno aun debajo de las sabanas.

Sabes la hora que es Satoshi - recalco la chica tratando de que el joven se levantara.

Mmm supongo que... Muy temprano - respondió el chico con mucho sarcasmo.

Sisisi muy chistoso, sera mejor que bajes antes que otro se coma tu desayuno, si se le puede llamar desayuno a esta hora - sonrió la chica al concluir la oración y acercándose a la ventana a abrir las cortinas para finalmente retirarse de la habitación.

Solo se oyó un quejido, al parecer el chico no tenia otra opción.
Esta bien Serena, ya bajo - dijo con una voz de total resignación, al parecer la comida era su punto débil.

Apresurate que ví a muchos con hambre - se oyó a lo lejos ya que Serena ya había abandonado la habitación.

No! no! no!, nadie tocara mi comida - menciono el chico mientras se levantaba y cambiaba de atuendo.

Luego de unos minutos el joven bajo a encontrarse con sus amigos, pero en realidad lo que más le interesaba era la comida.

Hasta que al fin decidiste venir - Exclamó una voz conocida para el chico de gorra.

Buenos Días Clemont ... - Respondió apenas ya que fue interrumpido o mejor dicho regañado por su amigo.

Nada de Buenos Días, te das cuenta de la hora que es. Hay mucho por hacer y tu feliz acostado plácidamente - Se le veía enojado a Clemont, lo cual parecía muy extraño ya que él es una persona muy tranquila y amable.

Satoshi se quedo callado, y fue en ese momento donde se acordó la razón de la actitud de Clemont. Hace unos días atrás, él le había prometido ayudar a Clemont con la fiesta sorpresa que estaba planeando para su hermanita menor Bonnie, quien cumpliría sus 8 años.

Que despistado eres - Menciono Serena, al ver lo pensativo que estaba.

El chico de gorra salio de sus pensamientos al escuchar la voz de Serena, y solo atino a reírse ya que su amiga tenia razón por lo cual no podía como defenderse.

Muy bien Clemont disculpame no fue mi intención, ahora díme en que te puedo ayudar - Se acerco a su compañero quien seguía con la misma actitud.

Ufff lo siento no fue la forma correcta de comportarme, es que es la primera vez que pasamos su cumpleaños fuera de casa y para empeorar no tengo el apoyo de papá - Respondió Clemont que se puso un poco triste.

Tranquilo, nos tienes a nosotros. No es verdad, Satoshi - Serena trato de consolar a su amigo, mientras clavaba su mirada en el dormilón.

Si es cierto. Nunca te rindas hasta el final Clemont - Dijo Satoshi al verse sin salida.
Y a todo esto, ¿dónde esta Bonnie?. Sera que aun sigue durmiendo - Volteo a ver hacía todas las direcciones.

(risas) Tu eres el único al que se le ocurre dormir hasta tan tarde - Indico Serena, quien no paraba de reírse.

La mande a un refugio de animales con Korrina, para que se distraiga y nosotros aprovechemos para tener todo listo - Clemont no se sentía muy seguro de lo último.

Ya veo, entonces que esperamos - Exclamo Satoshi para levantar los ánimos.

Y de esta forma transcurrió el día, casi al atardecer los chicos terminaron los preparativos gracias a Serena, quien daba los últimos detalles al pastel de cumpleaños. Mientras tanto los chicos fueron a cambiarse, ya que terminaron ensuciandosé un poco.

En otro punto de la ciudad, estaba una pequeña llevada de la mano por una señorita no muy mayor. Estaban pasando cerca a un parque, donde la pequeña se acerco a un pequeño cachorro que estaba debajo de una banca.

Korrina mira, ¡que lindo!. Me lo puedo llevar - La niña jalo de la mano a la chica de coletas, la cual solo se dejo guiar.

Mmm no se si a tu hermano le agrade la idea - Respondió la chica que ciertamente se encontraba en un aprieto, ya que le dijeron que cumpliera con todo lo que la niña pidiera pero por otro lado esto ya era mucho.

Por favor, mira su carita - Suplico la pequeña mientras levantaba al cachorro entre sus brazos, esperando un sí.

Si es lindo, pero ...
No se si este bien, es una gran responsabilidad - Mostró una cara de preocupación.

Ya se, yo me encargó. No te preocupes no te meterás en problemas con mi hermano - Respondió la pequeña esperando convencer Korrina.

Mmm esta bien, pero hay que darle un baño primero y algo de comer antes de regresar al hotel - Korrina se quedo sin opciones y accedió a la petición de la niña, era un adorable cachorro y además era el cumpleaños de Bonnie no podía decir que no.

La pequeña Bonnie termino saltando de alegría y apachurrando al pobre peludo. Se le veía muy contenta, y eso era la misión de Korrina.

En el hotel, en un cuarto del primer piso ya estaba todo listo, solo hacía falta la cumpleañera.

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