En la tarde

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Hace veinticinco años llego una mujer a mi granja, la note preocupada, nerviosa y se notaba que había llorado.
Hacercandose a mi mientras yo cosechada el maíz me pregunto si había visto a su hijo.
Me lo describió como de unos siete años de cabello castaño y de piel morena, no lo dude era como si se estuviera describiendo pero en versión más pequeña.
Efectivamente no sólo había visto a su hijo si no también a otros dos chiquillos que habían corrido frente de mi hogar en dirección al barranco persiguiendo un balón.
Se lo hice saber asi:
-si señora lo vi, y se donde se halla ¿quiere que la acompañe? -dije y sin esperar respuesta como es mi naturaleza dócil y amable la guíe hacia el acantilado, en ese trayecto ella me decía que desde hace horas que lo buscaba y que incluso había mandado a su esposo para avisar a la policía.
Le dije que entendía, una madre siempre se preocupa, pero ella iba a reunirse con su hijo pronto así que ya no tenía porque angustiarse.
El acantilado no era lejos de mi granja así que en pocos minutos llegamos, miro alrededor en busca de su hijo pero le indique donde tenía que buscar, no se porque pero ella comenzó a temblar tal vez era el viento que corría ahí,supuse.
Se hacerco al borde del acantilado y abajo junto con sus dos amigos sobre las piedras, hojas y lodo estaba su hijo, esos tres niños habían perseguido el balón sin darse cuenta que uno a uno caerían abajo.
La madre grito perturbando la paz y asustando a los pajaros que cantaban sobre los árboles, y sin que me diera cuenta ella salto tras su hijo, pues quería reunirse con él, es lo que las madres quieren.
Entonces decidí dejarla sola con su hijo y volví a mis actividades.

El AcantiladoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora