Capítulo 1.

8 1 0
                                        

 1866.



Matt iba por el paso de terraplén, a plena noche, pero no era una noche oscura, podía ver, y se guiaba gracias a la luz de la Luna, que alumbraba más que nunca esa noche, parecía que lo hiciese adrede, como si su único propósito fuese ayudar a ese chico extraviado.



No sabía a dónde iría, y aún menos cómo iría, pero eso ya no importaba. Realmente ahora ya nada le importaba del todo. Cuando tu vida cambia, se retorna, "evoluciona", no sabes cómo reaccionar, si merecerá la pena quedarte para ver si ese cambio será de tu beneficio, o huir. 


Matt no era un chico de cambios. Nunca le gustaron, ni nunca pidió uno.


Se quitó su chaleco de color marrón oscuro tirándolo a un lado con desprecio.


Su camisa de botones estaba completamente empapada por la tormenta que había caído unos minutos atrás. 


Iba con ropa de joven de categoría, su familia lo era, o eso aparentaban ser.


Llevaba unos zapatos de cuero, los mejores de la ciudad. 


Su pelo castaño claro como sus ojos; iba despeinado, muy despeinado, como si un huracán hubiese pasado por allí.


Llevaba barba de dos días, pero eso le hacía parecer un hombre interesante, aunque todavía fuese un chaval, pero seguía pareciendo interesante.



A lo lejos, en las vías del tren pasaba un tren, un tren grande, con muchísimos vagones, si Matt se apresuraba y cruzaba con rapidez podría colarse con astucia en alguno de los grandes vagones, sin saber qué le esperaba dentro, pero con la esperanza de poder tener un sitio seguro donde pasar al menos una noche.


Matt corrió a toda prisa hacía las vías del tres, y sin mucho esfuerzo se coló en uno de los vagones de madera en el interior.


Según entró olió un extraño y desagradable olor, como a estiércol. 


-¡¡EH, TÚ!!- farfulló una voz grabe agarrándole de su camisa mientras lo subía amenazadoramente.



Se encendió una vela al fondo iluminando todo el lugar, era un vagón con animales pequeños dentro de jaulas tan pequeña como ellos mismos. 



-¿¡QUÉ HACES AQUÍ!? ¿Pretendías robarnos?- era tan grande, que Matt se preguntaba cómo ese gigante cabía allí dentro.


-No... Yo no pretendía robar nada, déjeme explicarlo.- Cada cosa que el muchacho decía empeoraba la situación.


-¡Vamos, Francis, no te estreses!- un viejo con más arrugas que años le dio palmadas en la espalda al matón para relajarle. -Es mi sobrino.- mintió muy convincentemente quitando las manos toscas de el matón de encima de Matt, poniéndose a su lado.

El gran circo MachineWhere stories live. Discover now