Acababa de perderle de vista una vez más, pero eso no me impediría alcanzar mi objetivo esta noche.

-¿Dónde estás, cielo?- decía yo con voz dulce.- Puedes esconderte pero no huir de mí, cariño.

Un solo paso en falso por su parte y todo estaría perdido para él.Sólo un ruido, una sombra, un suspiro. Eso era todo lo que necesitaba para poder conseguir lo que más quería. Aquello con lo que llevaba meses soñando. Y no permitiría que tres meses de trabajo se fueran a la mierda por mi culpa, y menos por su culpa, o por culpa de alguien que quisiera o pensara que podría impedírmelo.

Leves ruidos de hojas siendo aplastadas bajo sus pies, y el débil sonido de una respiración agitada. No sé si por el miedo, por la exaltación o quizás por la fatiga. Nunca lo sabré. No le di tiempo a que me lo contara.

Me quedé quieto detrás de un fuerte árbol. Él no me podría ver,pero yo a él sí. Se paró cuando dejó de oír mi respiración y mis pasos. Sé que estos últimos lo asustaban más que todo lo que le decía. Vuelve a emprender su camino en dirección a la salida del bosque al cual lo había conducido para poder hacer lo que quisiese sin ser interrumpido por nadie.

Para mi suerte, o quizás para la suerte de otra persona, nadie nos molestó a mí y a mi amigo en nuestro último baile, por llamarlo de una forma "artística". Porque, al fin y al cabo, ¿qué es la muerte si no arte?

Pasó por delante de dónde yo estaba, sin darse cuenta de mi presencia.

Esa fue su perdición.

Salté sobre su espalda, atrapándolo por sorpresa, y como él no se lo esperaba, cayó al suelo.

Él boca abajo y yo sobre él.

-No,cariño, si estás boca abajo no tiene gracia. Me levantaré un poco para darte la vuelta, y tú no harás nada para evitarlo.¿Entendido?- no respondió.-¿ENTENDIDO?- repetí gritando. Él asintió con miedo.- Bien.

Le di la vuelta y en ese momento una tremenda felicidad me invadió.Tras meses de desear esto, estaba a punto de conseguir mi sueño.

-Que comience la fiesta- susurré.

Sin quitarme de encima de él, me saqué de la mochila una cuerda lo suficientemente grande como para poder atar cada extremo de ésta a sus muñecas, pasándola antes alrededor del árbol detrás del que estaba escondido. De esta forma no podría escapar. Me levanté y lo miré desde arriba. Estaba tirado en el suelo, inmóvil por culpa del miedo (y la cuerda atada al árbol, claro). Me sentía tan feliz y poderoso que no me lo creía.

-Podría amordazarte, pero quiero oír como gritas. Porque, mi amor,me gustaría decirte que esto será rápido y leve, pero te mentiría. Al igual que te mentí ahora al decir que me gustaría que esto fuese leve, porque en realidad quiero verte sufrir. Quiero ver cómo sufres físicamente lo que yo he sufrido mentalmente en este año. El tiempo pasa rápido, ¿eh? Ya hace más de un año desde que destrozaste mi vida.¿Lo recuerdas?- mi tono no era tan tranquilo como al principio. Me estaba enfadando al recordar todo.- ¿Lo recuerdas, bastardo? Porque yo sí. Lo he recordado cada día de este año. Y lo recordaré el resto de mi vida, con la diferencia que estaré más feliz al saber que había acabado con la tuya.- Acabé gritando, dañando aún más mis pobres cuerdas vocales que ya estaban muy mal a causa de todos mis gritos producidos por mis pesadillas. En todas acababa gritando. Revivía una y otra vez aquel día en el que todo se fue ala mierda.

Tan solo hubo un día en el que tuve un dulce sueño. El sueño de cómo acabaría con esto, hacía ya tres meses.

Saco de la mochila un gran cuchillo. Paso mi dedo por su filo y, a continuación, sonrío, mirando la cara de miedo de mi presa.

-Este es tu fin, cariño. ¿Preparado para una bonita agonía?

Él estaba apunto de pedirme piedad, supongo. En realidad no importa, lo iba a matar sí o sí.

Un profundo corte por toda su garganta. Abrió la boca buscando aire,intentando no ahogarse con su sangre.

-Podría dejarte aquí tirado, ¿sabes? Pero no lo haré. Dejarte aquí solo,desangrándote. Sería muy cruel, ¿no crees?

Una puñalada en su estómago.

Dos.

Tres.

Cuatro.

Y la última, la quinta. Directa en el corazón.

Un joven cuerpo sobre un charco de sangre en medio de un bosque cercano a una aldea sin importancia.

Dejé el lugar. No me importó estar empapado en sangre. No me importó dejar rastro hasta una cabaña que había encontrado. No me importó haber dado una pista clara del lugar de mi refugio. No me importó haber acabado con su vida. Él ya había acabado antes con la mía.Ni me importó en aquel momento, ni me importa ahora.

Escribo esto desde una celda en el "pasillo de la muerte".

Estas son mis últimas palabras, pues me han sentenciado muerte por acabar con la vida de una persona importante. Pero me da igual.

No sé quién eres, pero recuerda esto:

No me arrepiento en absoluto de lo que hice.

¿Porqué no lo pruebas tú?



Sempiternal nightmare.Where stories live. Discover now