Reconocí el terreno cuando lo pisé, era ella, ella era la que iba a cambiar mi vida sin que yo lo supiese, era ella quien iba a sacar esa oscuridad y dar brillo, dar luz a mi vida, era ella la que debía estar en mis días más grises. Soñaba con estar con ella, pasaban los días y me decía a mí mismo que tengo que estar con esta chica, esta chica está echa para mí, tengo que conseguir fuera del ámbito material a esta chica, finalmente la conseguí, me di cuenta de que con esfuerzo y perseverancia podía conseguir todo lo que me propusiese en la vida y la verdad es que a día de hoy me sigue funcionando. Qué decir de ella, la chica más preciosa que ha pisado este mundo, lo tenía todo, todo lo que yo necesitaba, en ese momento yo solo necesitaba a alguien a mi lado para que me quiera igual que lo sigo necesitando aún, me daba igual como era su físico mientras su personalidad me atrajese, pero este no era el caso, ella era perfecta su personalidad destacaba en ella, era bondadosa, amable y simpática, al menos conmigo aunque cuando se cabreaba se ponía muy borde, pero me encantaba, me encantaba cuando se enfada conmigo aunque me doliese y seguía siendo preciosa. Era ella tan ella y yo tan, no se, yo? Su mirada era impactante, recuerdo que la primera vez que la miré a los ojos no podía hablar, balbuceaba como un niño recién nacido, pero esa experiencia, ese momento, no se me olvidará nunca. Yo solo era un chico raro que nunca había amado, pero descubrí algo maravilloso, algo que nunca olvidaré, la descubrí a ella. Para mi ella era preciosa, incluso con los trapos mas horrorosos de este planeta seguiría diciendo que es preciosa porque solo tengo ojos para ella. me encantaba como era conmigo, me encantaba cuando se acercaba por detrás y me besaba en la nuca, se me ponían los pelos de punta, era increíble. Me encantaba cuando hacía como si quisiera besarme y yo caía, como un tonto, me enfadaba y miraba hacia otro sitio, no duraba ni 30 segundos que ya buscaba sus labios como si de la última cosa que pudiese hacer en este mundo se tratase. Recuerdo los días antes de su cumpleaños que me levantaba a las 6:30 de la mañana solo para enviarle un pedazo de texto dándole los buenos días y demostrándole todo lo que la quería. Amaba sus pestañas, sus ojos, su lunar debajo del ojo derecho, sus uñas mordidas, su pelo listo tan sumamente largo, sus dientes que eran como perlas pequeñitas, sus labios, amaba sus labios, amaba la forma que tenía de besarme, la forma con la que me hablaba, como me miraba, era tan impresionante, nunca nadie me había mirado así, con esos ojos marrones claros que tanto me encantaban. La amaba y no me arrepiento absolutamente nada, aunque, desgraciadamente no pudo ser, nuestros caminos se separaron, mi vida paso de tener una luz inmensa, tan inmensa que me cegaba, a la oscuridad. Llegó la oscuridad y mis pocas ganas, mis pocas ganas de seguir, a veces pienso que no puedo seguir, no puedo seguir solo, quizás fui to, quizás fue ella, no lo sé, lo que se es que nuestros caminos se han separado y aunque me duela, tengo que aceptarlo.
