Capítulo I.

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Pov. Minseok.

-¿Crees en vampiros?-¿Ah? Abrí los ojos enormemente por su repentina pregunta.-Vamos Minseok, dime si crees o no.

-Nunca he visto a uno, así que no.

-¿Crees en Dios?- ladeo la cabeza y asiento.

-Claro que sí.-levanta una ceja y me sonríe maliciosamente.-Soo, nuestra familia es la familia más religiosa de todas las familias que viven en este pueblo.

-¿Lo has visto?

-¿A quién?-pregunto, no sé hasta qué punto quiere llegar.

-A dios.- niego frenéticamente.- ¿Entonces, por qué crees en él y no en los vampiros?-me quedo pensando y es cierto, tanto dios como los vampiros han sido personificados únicamente en libros, solo que Dios ha ganado mayor veracidad en la sociedad que los vampiros.

-Buen punto, pero ¿Hacia dónde quieres llegar con todo esto, Kyungsoo?

-Es que.- él mira a ambos lados para asegurarse de que no haya nadie.-hay una leyenda que envuelve a nuestra familia.- nos encontramos en su habitación, es mi primo y nuestros abuelos han organizado una gran fiesta en la casa Do, por eso estamos aquí.

-No me digas más, Soo, no tengo ganas de escu...

-Hace exactamente...-genial, como siempre nunca me hace caso-...cien años, en la ladera del norte habitaba una familia que contaba con ocho integrantes, ellos vivían aislados del pueblo y del mundo, por ningún motivo salían en el día pero si lo hacían por la noche...

-Típico.-bostezo, mi lindo primo rueda los ojos pero continúa con su relato.

-Una de esas noches nuestra familia atrapó al patriarca de aquella familia.- volteo a mirarlo interesado y frunzo el ceño.- Ataron sus manos con cadenas de plata que lo lastimaron, lo torturaron preguntándole cuál era su origen y qué es lo que en realidad era.

-Es absurdo, supongo que aquel hombre no les hizo nada, ¿O sí?- entre cierro los ojos.

-Allí voy.- asiento para que continúe.- un par de meses antes, la tía menor de nuestro bisabuelo había desaparecido una noche sin dejar rastro pero cuando la encontraron lo hicieron en aquella pradera bajo un árbol de manzanas.

-Eso no tiene sentido, sabes, porque como bien sabes, todos, absolutamente todos tenemos una alergia mortal a las manzanas, es decir, tenemos una genética muy extraña.- menciono y me pregunto si he vivido en una mentira toda mi vida, ya que, nunca había escuchado sobre aquella historia.

-Justamente por eso, nada tenía sentido, en su cuerpo tenía marcas de golpes pero...- No sé por qué siempre tenía que hacer pausas.

-¡Pero qué!- me miró sorprendido y sonreí nervioso, me desconocía por haber gritado.

-Pero en su cuello tenía marcas de dientes.

-¿Dientes?

-Caninos profundamente clavados en ella.- estaba aterrorizado, sí, definitivamente lo estaba.

-Soo, por favor, no juegues con eso.

-Te juro que es verdad.

-Así, a ver dime, ¿Quién te lo contó?- dije achicando los ojos.

-Primero deja que te termine de contar la historia.- asiento un poco desconfiado dejando que continúe.- Entonces, al encontrarla en ese estado y tan cerca a esa casa, nuestra familia decidió tomar venganza y torturó a ese hombre que no habló por nada del mundo, ellos le clavaron el pecho con estacas de plata y luego lo quemaron provocando su muerte luego de largas horas.-me sorprendo por aquella crueldad.- pero, lamentablemente nuestros ancestros no estuvieron conformes solo con eso, no se quedaron satisfechos de haber tomado una vida por otra vida, con antorchas, lanzas de plata, crucifijos y agua bendita se dirigieron hacia aquella casa.

De Tu Sangre Tomaré, El Alma Que Robaste.Des histoires addictives. Découvrez maintenant