Franklyn
-No hay manera de que puedas superar eso- me reta Brent, casi al tiempo que la puntuación aparece en numeros negros y grandes, cubriendo el centro de la pantalla.
-Claro, no tengo la costumbre de jugar videojuegos, tú sí ¡Desde luego que voy a perder!
-¿De dónde es eso una explicación? No necesitas ser gamer para ser bueno en algún videojuego.
-Tienes práctica. Yo no.
Brent hace una mueca y se gira, reiniciando el juego en la máquina.
-¿Quieres intentar, al menos?
-Paso.
Llevamos una hora en el centro de juegos, Brent ha estado jugado desde que llegamos al lugar. No hemos comido o bebido algo y tengo ganas de una hamburguesa.
-Voy a comer algo -aviso, separándome de la pared en la que he estado reclinando mi hombro- ¿Quieres algo?
-Sí -Brent responde, dejando la máquina finalmente- te acompaño. Necesito sentarme y comer.
Tengo ganas de comentar algo respecto a su vicio con los juegos y su falta de cuidado con sus necesidades naturales, pero me siento muy adulto al imaginarme a mí mismo regañado a mi amigo por eso. Guardo silencio, mientras caminamos al puesto de comida y ordenamos.
Las mesas están vacías, todas. La gente está jugando. Normal, para eso es el lugar, ¿no? Pero la sensación de estar en un lugar con déficit de clientela se planta en mi mente.
Deja de pensar como un adulto. Deja de pensar como un adulto.
Nos sentamos, con las bandejas con comida en mano, y nos disponemos a comer.
-¿Seguro que te encuentras bien? -pregunta Brent, luego de haber ingerido media hamburguesa de tres mordidas
-Estoy bien ¿A caso me veo mal?
No estoy siendo pesado, solo es molesto que te pregunten por tu estado ya cinco veces en una sola salida. He dicho que estoy bien.
-No has tocado ni un juego. Y no traes un libro. Tampoco estás escuchando música... Te la has pasado pensando y perdido. Muy perdido.
-Estoy bien. Era por hambre.
Brent se ríe limpiamente.
-Estás comiendo y tienes la misma cara desde que llegamos.
Sigo con lo mío, ignorándole.
Es la primera vez que pasa. O la segunda, no estoy muy seguro. Pero no es usual que me pregunten cómo me encuentro. Generalmente hablo mucho, manteniendome entretenido en algo, lo que sea. Entiendo que se extrañen al verme en calma y silencio, pero supongo que tampoco es normal que insistan tanto en cuestionarte cuando ya has dado una respuesta cerrada.
-¿Has hecho el reporte?
Brent está limpiandose la boca con una servilleta, ha terminado de comer. Sus ojos están tratando de ocultar su curiosidad. Sin embargo, sé que quiere preguntarme cosas.
-Lo terminé hoy en la mañana, de hecho -respondo tranquilo, observando mi hamburguesa-. Se nos ha olvidado pedir papas fritas.
-¿Me ayudas con mi reporte?
-Claro. Traeme papas fritas y hago lo que tú quieras.
Mi amigo levanta una ceja, pero sus ojos vuelven a extrañarse, entonces guarda silencio y no bromea sobre hacer lo que yo quiera. Se levanta y se va.
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Shadowfeet.
RomanceDicen que cuando eres más grande tienes las cosas más claras, que la madurez llega a tu vida y comienzas a comportarte "mejor". Pero no es así. La vida es inexacta, inestrable y cambiante. Así lo sabe Franklyn Hall, que lucha con sus propios pensami...
