Miraba por la ventana de mi habitación, esperanzada que Cleffary trajera una carta de mis amigos. Pude ver que ahí venía, ¡y traía una carta! Feliz, subí la ventana para que se posara en el borde.

-¿Y?-pregunté con una sonrisa a Cleffary- ¿De quién es?

Soltó la carta y esta cayó en la palma de mi mano, giré el sobre bruscamente para ver quién la mandó y... La sonrisa desapareció.

-¿Es broma?-pregunté harta- ¿Otra de Cedric? Para que molestarme en abrirla-y la rompí en pedacitos, luego la boté en el basurero que estaba al lado de mi escritorio.

Cleffary se me quedó mirando, noté que sentía tristeza por mí. Sacudí la cabeza, me senté en la cama y miré mis rodillas.

-Puedes ir a cazar, Cleffary. Quiero estar sola.

Diez segundos después levanté la cabeza para ver si me hizo caso, y sí, lo hizo. Enseguida me levanté de la cama y pateé la silla que estaba en la esquina, estaba enojada y a la vez triste de que mis amigos me hayan olvidado.

-Me prometieron que me escribirían-dije entre dientes- ¡Lo prometieron! ¡Ni siquiera responden mis cartas!-esto lo grité tan fuerte que creí que toda Inglaterra me escucharía, me senté otra vez en la cama y apoyé mi cara en mis manos, aguanta Ala, no llores.

-Alanna Diggory-escuché de pronto una voz aguda y extraña atrás mío.

Me levanté de la cama de un salto y me giré rápidamente para ver quién me había hablado. Era una pequeña criatura que estaba detrás de mi cama, tenía unas grandes orejas, parecidas a las de un murciélago, y unos ojos verdes y saltones del tamaño de pelotas de tenis. Me di cuenta de que iba vestido con lo que parecía un almohadón viejo con agujeros para sacar los brazos y las piernas.

-Es un gran honor conocerla-dijo la criatura.

-Ehh... ¿Gracias?-agradecí confundida, ¿me conoce?

La criatura y yo nos quedamos mirando hasta que reaccioné:

-¿Quién eres?

-Dobby, señorita, Dobby un elfo doméstico-respondió.

-Estoy encantada de conocerlo
-dije-. Pero, en fin, ¿ha venido por algún motivo en especial?

-Sí, señorita -contestó Dobby con franqueza-. Dobby ha venido a decirle, señorita..., no es fácil, señorita... Dobby se pregunta por dónde empezar...

-¿Por qué mejor no se sienta?-le ofrecí educadamente, señalando la cama.

El elfo rompió a llorar, y además, ruidosamente. Eso no me lo esperaba, ¿dije algo malo?.

-¡Sen-sentarme!-gimió-. Nunca, nunca en mi vida...

-Lo siento -me disculpé-, no quise ofenderlo.

-¡Ofender a Dobby!-repuso el elfo con voz disgustada-. A Dobby ningún mago le había pedido nunca que se sentara...

Le indiqué a Dobby un lugar en la cama, y el elfo se sentó hipando.

-Imagino que no frecuenta encontrarse con muchos magos decentes-dije, intentando animarlo.

Dobby negó con la cabeza. A continuación, sin previo aviso, se levantó y se puso a darse golpes con la cabeza contra la ventana, gritando: «¡Dobby malo! ¡Dobby malo!»

-No..., ¿qué está haciendo?-pregunté alarmada, me acerqué a Dobby de un salto y tiré de él hasta devolverlo a la cama.

-Dobby tenía que castigarse, señorita-explicó el elfo, que se había quedado un poco bizco-. Dobby casi habló mal de su familia, señorita.

-¿Su familia?

-La familia de magos a la que Dobby sirve-respondió.

-Dobby debe servir a una familia por siempre. Si supieran que Dobby está aquí... Pero Dobby tenía que venir. Dobby tiene que proteger a Alanna Diggory y a Harry Potter, advertirles.

Cuando nombró a Harry, puse mi máxima atención.

-Harry Potter y Alanna Diggory no deben volver al colegio Hogwarts de Magia y Hechicería este año.

Levanté una ceja, desconcertada.

-Hay un complot, un complot para hacer que cosas terribles pasen. Dobby luego tiene que advertirle esto a Harry Potter.

-¿Qué cosas terribles? ¿Quién las está tramando?

Dobby hizo un extraño ruido ahogado y acto seguido se empezó a golpear la cabeza furiosamente contra la pared.

-¡Está bien! ¡No puedes decirlo!-grité, sujetando a Dobby del brazo para detenerlo- Pero si tengo que regresar. Eso es lo único que me ilusiona. Usted no sabe lo que es vivir aquí. Estoy sola y mis padres y mi estúpido hermano me hacen la vida imposible. Yo no pertenezco a esta casa, pertenezco al mundo de Hogwarts. Ahí están mis únicos amigos.

-¿Los que ni siquiera le han escrito ni respondido a Alanna Diggory?

-Bueno, supongo que habrán estado... ¡Un momento! -dije, frunciendo el entrecejo-. ¿Cómo sabe usted que mis amigos no me han escrito?

Dobby abrió los ojos como platos, como si se hubiese arrepentido por lo que dijo.

-Alanna Diggory no debe enfadarse con Dobby. Dobby pensó que era lo mejor... Dobby pensó que si Alanna Diggory creía que sus amigos no le escribían, no querría volver a Hogwarts-y cuando dijo eso, extrajo un grueso fajo de sobres del almohadón que llevaba puesto. Pude distinguir la esmerada caligrafía de Hermione, los irregulares trazos de Ron, y hasta un garabato que parecía salido de la mano de Hagrid, el guardabosques de Hogwarts. ¿Y qué pasa con Harry? Seguro que Dobby le hizo lo mismo que a mí, los tíos de Harry no lo habrían dejado enviar cartas.

-Dame eso, ahora-le ordené al elfo, enojada.

-¡No!-y salió corriendo de mi habitación, lo iba a perseguir, pero antes de salir por la puerta, se cerró.

Giré el pomo pero no se abría, lo hice otra vez pero seguía sin abrir. Lo hice más desesperada y empecé a golpear la puerta.

-¡Dobby ábreme!

-Lo haré si Alanna Diggory promete no volver a Hogwarts-dijo del otro lado de la puerta.

-¡Dobby no lo entiendes, acá nadie me toma en serio! ¡Hogwarts es mi hogar!

-Entonces Alanna no podrá salir-se escucharon dos chasquidos y luego nada, se había ido.

«La ventana»-pensé. Pero cuando me giré, no estaba. No había ventanas. Comencé a desesperarme y a golpear todas las paredes. Cleffary estaba fuera, ¿cómo entraría?

-¡Suerte que tengo baño y conducto de ventilación!-le grité al aire, podía escapar por el conducto, pero era demasiado pequeño.

Estuve una hora tratando de salir, utilizando hechizos con mi varita, pero la habitación era inmune. Estaba atrapada, me tiré a la cama y comencé a llorar, no volvería a Hogwarts.

Primer capítulo del segundo libro de Ala :3 Yo, en la película, cuando Dobby le hizo eso a Harry (no de encerrarlo en su habitación), lo odiaba, pero luego lo amé <3 #TeamDobby😂💕❤️ Oigan alguien sabe hacer portadas? Esas son por mientras pero no encuentro a nadie que me haga una nuevas 😂😂

Alanna Diggory y el diario [2]¡Lee esta historia GRATIS!