Lluvia Onírica

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Llueve... ¿Debería ir a un ritmo normal? ¿Tiene acaso la lluvia un ritmo preciso? Lo pregunto por que siento a las gotas caer cada vez más lento. ¿Es el tiempo el que se detiene?¿O acaso soy yo el que se mueve más rápido? ¿Será una locura mía?... Físicamente, la primera y la segunda opción son imposibles... pero lo estoy viendo, lo estoy viviendo. Un momento. ¿Qué es eso que se acerca Esa silueta bajo la lluvia... Definitivamente debo estar volviéndome loco. ¿O esto es un sueño? Y si lo es, ¿Por qué lo siento tan real, tan corpóreo? Algo en mi mente me está engañando. Si, eso debe ser. Una jugarreta sucia de mis pensamientos. Pero se está acercando, espera, ya es completamente visible. ¿Acaso es? No, en que estoy pensando, esto no es posible, pero, ¿Esto es un sueño no?
No he podido dejar de pensar en ella. A pesar de la lluvia, podía verla claramente, casi podía sentirla a la distancia, sentir el toque de sus dedos, su respiración. Recuerdo esos suspiros que fueron míos, sus latidos, que parecían sincronizarse con los míos al contacto de nuestra piel. Pero que estoy diciendo. ¿Por qué la sigo pensando?
Esto que viste no es real. Reacciona por dios. ¿Por qué te duele tanto hombre? Hace ya muchos años. Tanto tiempo desde que se fue. Pero claro que sabes porque te duele.
No para de llover. Sus recuerdos siguen invadiendo mi mente. Escucho su voz claramente en mi cabeza, así como las gotas contra mi ventana. Ahora entiendo, la lluvia. Esta es exactamente la misma lluvia de cuando se marchó.
Ella era tan hermosa. Sus bellas facciones, su blanca piel. Si hay algo más bonito que ella, era su nombre. Elena. Era una tarde lluviosa, sí, como la de hoy. Recuerdo que ese día falté al trabajo. La prioridad era ella, después de todo. Sin embargo la voluntad de las personas es algo sobre lo que ni yo, ni nadie tiene poder. La fiesta fue un éxito, y pudo ponerse mejor. De no ser porque alguien que no estaba invitado apareció, y sólo para arruinarlo todo.
Paola era una chica que conocí unos dos meses antes de la fiesta. Alta, morena, una diosa cuyas piernas te invitaban al pecado. Salimos un par de veces y dormimos juntos unas tantas más. Pero me arrepentí de ello, terminé con ella, y todo quedó en calma.
Ninguno de mis amigos la conocía, pero alguien le contó de la fiesta, o la casualidad conspiró en mi contra ese día, pero el caso es que ella estaba ahí. Al verme con Elena, no pudo hacer otra cosa más que lanzarse sobre mí, dándome una tremenda cachetada. Y después de eso, soltó la sopa, gritoneó sobre lo nuestro, mientras seguía intentando golpearme. Mis amigos la sacaron de ahí, le pidieron un taxi, y listo. Asunto arreglado. Pero esto no quedo ahí. Una vez que todo se calmó, Elena salió corriendo de la casa, sollozando, y yo detrás de ella, suplicándole que volviera. Ella se detuvo de golpe, me volteó la mirada mientras yo veía como las lágrimas en su rostro se empezaban a confundir con la lluvia. Sólo me dijo ¿Cómo pudiste? al tiempo que regresaba a correr, se subía a su auto y yo la perdía de vista. No pude seguirla.
Sólo supimos de ella dos horas después. Todo fue culpa mía.
Era tan bella, la amaba tanto, y a pesar de eso la engañé. No tengo

como justificarme. Yo y mi infidelidad somos la causa de su muerte.
Ya perdí la cuenta de los días, y sigue lloviendo. Pero esta es una lluvia pesada, sombría. Es como si estuviera viviendo en un sueño, no, en una pesadilla. Aunque quisiera que no fuera así. Elena sigue ahí afuera, mirándome, esperando, acompañada únicamente por la tormenta. No sé que quiera de mí, tengo miedo a hablarle, me aterra el solo hecho de cruzar nuestras miradas. Pero no se va, está ahí, paciente, siempre mojada por ésta constante lluvia que parece hecha solo para atormentarme.
¿Qué quieres Elena? ¿Que acepte mi culpa? ¿Qué me arrepienta?
Lo hago todos los días, y lo haré todos los días del resto de mi vida. Yo sé que soy el único culpable. Se de todo el amor que me profesabas y sé que como un idiota lo tiré todo a la basura. ¿Quieres acaso que muera? ¿No es suficiente ya, con toda la culpa
que corroe mi alma día a día? ¿No es ésta una peor condena que la
muerte? He visitado tu tumba, más veces de las que quisiera admitir.
Pero no importa el momento, ni siquiera como me haya sentido
antes. Al estar ahí, frente a tu lápida, no puedo hacer otra cosa más
que llorar. Llegan a mi mente todos los recuerdos dolorosos, tu voz, tu olor, tu calor, tu comprensión... y mi estupidez. Es precisamente en el momento en que te evoco, cuando la culpa se hace presente. Es decir, todos los momentos de mi vida. Esta
culpa que se manifiesta cada segundo, que invade mi ser. Que retiene mi existencia en un instante. En un trágico instante. Creo que empiezo a hacerme una idea de que es lo que quieres Elena. La lluvia no ha parado en más de una semana, sigue siendo la misma lluvia que cuando te marchaste. Aunque ahora entiendo que no te has ido nunca, solo hiciste una pausa en tu existencia. Ya que
ahora estás de regreso, para atormentarme, para recordarme que
estás muerta por mí culpa. Para llevarme contigo. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por que todo se oscurece de repente? No, no. Elena, ¿Qué haces?. Ella se está acercando
lentamente, entre la lluvia, cada vez más, hasta que se posiciona en
mi estudio. Está parada tan sólo a un par de metros de mí. Empapada, con su larga cabellera demacrada, apagada. Tiene un mirar, sombrío, sin luz en sus ojos. Y una expresión general de profunda tristeza. ¿Qué quieres Elena?
Sigue caminando hacia mí. Lentamente, con un letargo de ultratumba. Escurriendo gotas de lluvia a cada paso. Me toma de la
mano. Es tan fría. Y es entonces cuando la veo a los ojos, cerca,
cara a cara. Esto no son gotas de lluvia. Oh Dios. Son lágrimas.
Elena acerca más su rostro al mío. ¿Qué quieres? Le digo a
manera de susurro. Pero no responde. Se acerca más y... me da un
tierno beso en la mejilla. Inmediatamente, siento su calidez, la veo bella y deslumbrante nuevamente. Ella estira ahora su mano hacia el librero. Toma un álbum de fotos de él y lo deja en el escritorio. Casi al instante, la lluvia cesa y con la lluvia, Elena se desvanece.
Me restablezco, camino a la ventana y la abro de par en par. Un
viento fresco, pero intenso entra a la habitación, junto con el agradable aroma que queda después de la lluvia. Volteo la mirada hacia adentro. El viento a movido las hojas del álbum, hasta una en la que está una foto de Elena y yo. Sonriendo en el patio
de mí casa. Y debajo de ésta foto se lee:

"A pesar de todo, aún te amo"
Elena

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⏰ Terakhir diperbarui: Mar 06, 2016 ⏰

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