Era tarde, cerca de media noche y yo caminaba sola por una de las calles más peligrosas de Brooklyn. Allison desapareció de mi vista hace ya un par de horas en la fiesta de Thomas.
Intenté llamarla a su celular un millón de veces, pero cada vez me mandaba al buzón. Quizás éste con algún chico, o no lo sé.
Hoy el metro funcionaba hasta media noche, y ya eran las 23:45. Así que apresuré el paso para no tener que irme caminando a casa, la cuál quedaba al otro lado de la ciudad.
Esperé en el andén, el lugar estaba vacío, era la única allí.
Busqué mi celular para poder mirar la hora, 23:55. Suspiré y en el momento que iba a guardar el celular en mi bolso, una mano afirmó mi muñeca con fuerza impidiendo hacerlo.
- Vaya, ¿qué haces a esta hora aquí, dulzura? -dijo y apretó mi muñeca con fuerza, haciendo que soltará el celular.
- ¡Ayuda! -grité pero el chico cubrió mi boca con su mano.
- Cállate -pisó mi celular haciendo que este se rompiera. Me apego a su cuerpo y comenzó a besar mi cuello, mientras yo intentaba apartarme y quitar su mano de mi boca para poder gritar.
El chico deslizó su mano dentro de mis jeans. Con lágrimas en los ojos y con desesperación lo golpee en la entrepierna, haciendo que me soltará.
Corrí hacia las escaleras, pero él me alcanzó tomándome del cabello y jalandolo.
- ¡Ven acá maldita perra! -gritó furioso y me lanzó contra la pared, haciendo que mi espalda y cabeza se golpeen con fuerza.
Cerré los ojos mientras lágrimas seguían cayendo.
- ¡Alejate de ella, imbécil! -exclamó la voz grave de un chico. Abrí mis ojos y me encontré con la mirada de aquel rubio que acabó de salvarme.
En segundos, el rubio golpeó al chico dejándolo tirado en el suelo.
Las lágrimas seguían cayendo, miré al rubio y me abracé a mi misma. El metro pasó de largo, genial.
- Vete -me dijo mirándome fijamente, ojos azules y mirada intensa- ahora.
-N-no tengo como irme -susurré y seque mis lágrimas.
Él suspiró y miró al chico tendido en el suelo.
- Esta inconsciente, vamos -dijo con desinterés y comienzó a caminar hacia las escaleras.
¿Debería ir con este desconocido? Sí, me salvó pero, ¿y si también planea hacerme daño?
- Este desconocido salvó tú vida, no te lastimaré -me miró- Sólo te llevaré a casa.
¿Como mierda supo que pensaba eso?
- ¿Vienes o no? -dijo y continuó su camino hacia las escaleras del subterráneo.
Asentí y caminé detrás de él, con la mirada fija en mis pies. Subimos las escaleras y salimos de la estación.
Miré hacia todos lados con la esperanza de ver algún taxi.
- Nos iremos en mi moto -hace un movimiento con la cabeza señalando la moto.
- Si andas en moto, ¿qué hacías en el subterráneo?
Él frunció el ceño y caminó hacia su moto.
- Sólo agradece y deja de preguntar.
Suspiré y caminé detrás de él. Se montó en su moto y me entregó su casco. Me lo puse y subí sentandome detrás.
- Afirmate -dijo y arrancó a gran velocidad. Yo en un rápido movimiento envolví mis brazos alrededor de su cintura, abrazándolo con fuerza y cerrando mis ojos.
- ¿Dónde vives? -alzó la voz para que yo pudiera escucharlo.
- Avenida Smith Williams, calle 53 -dije algo bajo, al parecer logró escuchar ya que asintió y aceleró más la velocidad.
Cerré mis ojos con fuerza, odio las motos, me causan algo de miedo.
El chico disminuyó la velocidad. Luego de unos veinte minutos llegamos a mi casa. Yo seguía con mis ojos cerrados y abrazandolo con fuerza.
- Ya llegamos, ¿puedes soltarme? -dijo frío, lo cuál provocó un extraño escalofrío en mi. Abrí mis ojos y bajé de la moto, me quité el casco y se lo entregué.
- Gracias -susurré.
- Por nada -dijo y se puso el casco, volvió a montar su moto y me miró.
- ¿Cuál es tú nombre? -mordí mi labio con cierto nerviosismo.
- James -dijo y encendió el motor- Adiós Emma -habló bajo y arrancó a gran velocidad.
- Adiós James -susurré.
Esperen, ¿acaba de decir mi nombre?
Jamás mencioné mi nombre, ¿será algún psíquico?
Logra asustarme.
Que raro y misterioso chico.
Luego de entrar a casa, subí directamente a mi habitación. Encendí la luz y di un leve salto debido al susto que provocó ver a Allison en mi cama.
- ¡¿Dónde diablos estabas?! -exclamó bastante molesta ella.
- Donde diablos estabas tú. Te llamé mil veces y me mandaba al buzón Allison.
- Estaba con Jack -suspiró y se levantó de la cama.
- ¿Estás bien? -fruncí el ceño y dejé mi bolso sobre la cama.
- Hablamos mañana, ¿si? -sonrió débil y salió de mi habitación.
Suspire y cerré la puerta. Me quité los shorts y mi remera holgada. Decidí acostarme en ropa interior debido al gran calor que hacía, me metí entre las sábanas y fijé mi vista en el techo.
Cerré mis ojos y en cuestión de segundos, logré quedarme dormida.
Abrí mis ojos con lentitud y observé a mi alrededor. Me encontraba en una especie de ático.
Intenté moverme, pero no pude debido a que estaba amarrada de pies y manos en la vieja cama.
Grité, y grité. Pero al parecer nadie lograba escucharme.
Desesperada intenté soltar los firmes amarres en mis muñecas, pero se me hizo imposible.
La puerta se abrió, dejando ver al mismo chico del metro.
- Hola preciosa -sonrió y se acercó a mi- ¿me recuerdas?
Se abalanzó sobre mi, besando mi boca con desesperación mientras yo me movía intentado evitar su asqueroso beso.
Rompió mi blusa y bajó mis shorts. Grité con desesperación, el maldito iba a violarme.
Desperté con la respiración agitada y el corazón latiendo a mil. Miré a mi alrededor y vi a James, ¿Qué hace aquí?
Mire hacia la puerta y luegi volví a mirar en dirección a James, pero ya no estaba. Genial Em, te estas volviéndo loca.
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Hey, desastre
Fanfiction"Derrepente, no es la gravedad lo que mantiene tus pies en la tierra. Tú mundo...ya no gira alrededor del ardiente sol. Darías tu vida por ella, harías cualquier cosa con tal de mantenerla a salvo. Eso, es enamorarse, me enamoré. Y lo hice de la más...
