-¿Quieres terminar de una vez?-pidió algo frutrada la joven Alaska. Llevaba cerca de media hora sentada en la cama, mirando a la nada mientras su compañera de habitción se arreglaba. Alaska nunca había sido una chica coqueta, elegía la ropa en cinco minutos y nunca se maquillaba, de hecho, no tenía ni idea de maquillaje y estaba convencida de que los rizadores de pestañas estaban diseñados para ser un método de tortura.
-Ya estoy-dijo la joven morena, perfectamente vestida y conjuntada, a la par que maquillada-lo siento, lo siento, pero no estaba convencida del conjunto-se disculpó mientras salía de la habitación junto a Alaska.
La rubia suspiró y siguió a la morena, que conocía el lugar donde había quedado con su amiga Paige. Ambas amigas contrastaban notablemente, una de ellas, Lacey, era alta, con curvas, la piel blanca con pecas, ojos azules y espesa cabellera negra. Alaska, en cambio, era bajita, delgada, con el cabello rubio oscuro y ojos marrones claros, aunque Lacey siempre le decía que eran más ambar que marrones.
Tambien tenían personalidades muy diferentes. Lacey era alegre, sociable, siempre sonriendo, siempre conocía a tdo el mundo y no tenía problemas en hacer nuevos amigos, Alaska, por el contrario era desconfiada, distante, poco sociable y no se sentía cómoda siendo el centro de atención, pero siempre había alguien que se acercaba ella. Era misteriosa, o eso le habían dicho en un par de ocasiones.
Llegaron a la cafeteria y ambas pidieron dos cafés mientras esperaban a la pelirroja. Lacey miró el reloj y suspiró. -Siempre llega tarde-se quejó y Alaska le sonrió. -No te preocupes, ya sabes como es de despistada...¿qué tal tus clases?-preguntó, intentando distraer a su amiga mientras esperaban por Paige.
-Oh me encantan, ya sabes que el diseño es mi pasión, la clase de patronaje es la más aburrida, pero se aprende muchísimo y ahora estamos haciendo un vestido precioso, yo he elegido el rojo porque sabes que es mi color y...-en cuanto Lacey hablaba sobre moda o sus clases, nunca se calla, solo tenía que asentir y tratar de escuchar lo que decía de tanto en tanto.
-Ey...¿no está tardando mucho?-dijo cuando miró de reojo el reloj colgado en el local-lleva ya cuarenta y cinco minutos de retraso, ella llega tarde pero...nunca tanto
-Tienes razón-la morena sacó su teléfono para marcar el número de su amiga. Se lo llevó a la oreja y esperó, pero no recibió respuesta. Ni la recibiría.
-Que raro-colgó-no me ha cogido...¿le habrá pasado algo?-guardó el teléfono en su bolso, con expresión preocupada
-Seguro que no es nada, podems esperar un poco más y si no aparece, no sé, iremos a su residencia y veremos si está ahí o si sus compañeras saben algo-sonó tranquila, aunque estaba preocupada, no tenía un buen presentimiento, pero mostrar su preocupación solo podría nerviosa a Lacey.
-Claro-sonrió algo nerviosa-esperaremos, seguro que...se ha quedado dormida o alguna de esas cosas tan absurdas que le pasan a Paige
Esperaron otros 45 minutos, pero Paige no apareció. Tampoco contestó a las llamadas, ni a los mensajes. Ambas se fueron y preguntaron a su compañera de habitación, que tan solo les dijo que se había ido hace casi dos horas.
Las tres decidieron buscarla, preguntando a sus amigos y conocidos del campus, pero nadie había visto a Paige en las últimas tres horas. Finalmente decidieron avisar a la policia tras más de una hora buscando. Habían pasado 4 horas desde que Paige había desaparecido y empezaban a estar verdaderamente preocupadas.
La policia les informó de que era demasiado pronto para declarar desaparecida, pero que, pese a eso, enviaría una unidad pequeña para ayudarlas a buscar a la joven pelirroja. Lacey y Sylvia, la compañera de habitación de Paige, estaba algo más aliviadas, y en apariencias Alaska también, pero para sus adentros, sentía que algo malo iba a pasar, un mal presentimiento la hacia sentir incómoda y asustada pero puede que fuera eso, solo un presentimiento, y que al final encontraran a Paige en cualquier lugar posible.
Alaska no se equivocaba, Paige nunca sería encontrada. No tal y como todos la recordaban.
ČTEŠ
Flash
Mystery / Thriller-Señorita Wood... -Deje de llamarme así, ya nos hemos visto demasiadas veces como para que me trate de usted...-sonó fria, sin vida -Alaska, verás, como sabrás...-intentó hablar, pero se vió nuevamente interrumpido por la chica -Ya sé lo que le ha p...
