Sentí que alguien me tocaba el hombro y abrí los ojos.
Lo primero que vi fue a mi hermano mayor, Jack.
-¿Y si hacemos un muñeco?- cantó.
Desde que vimos la película de Frozen el no para de cantar las canciones. Primero me encantaba, pero su voz las esta arruinando.
-No...- dije y me tapé con las sabanas. Entonces sentí que me las quitaba. Yo reproché y me puse de espaldas a el. Gran error.
El muy malvado aprovechó para meter en mi playera cubos de hielo. Salté de la cama e intenté quitarlos. Los cubos cayeron al piso y yo los tomé con toda la intención de no dejar eso así. Salí atrás de mi hermano pero el tonto, con sus piernas largas fue mucho mas rápido que yo y se metió a su habitación.
-¡No puedes quedarte para siempre ahí!
Después de gritar eso regresé a mi habitación tomé una toalla y me metí a la ducha. Normalmente me baño en la noche, porque me da mucha flojera levantarme más temprano, pero hoy era el primer día de clases y debía de estar limpia. Ya saben lo que dicen de la primera impresión.
Cuando terminé de bañarme me puse una playera de manga larga con el logo de Jurassic World en el centro, unos jeans oscuros y mi reloj blanco. Después de terminar de vestirme me peiné y bajé a desayunar.
Mi hermano estaba sentado junto a mi mamá y al verme entrar se arrimó más para ella. Ja, el pobre no sabe lo que le espera.
Como soy una buena hermana, al ver que mi hermano se asustaba de mi decidí sentarme frente a el.
En el centro de la mesa se encontraba un gran plato con fruta y otro con hot cakes. Me serví un poco de cada uno y cuando termine subí para lavarme los dientes. Una ves terminé ya era tarde.
Bajé corriendo las escaleras y salí a la entrada. Mi mamá y yo ya estábamos adentro del coche, pero mi hermano no. Mi mamá tocó el claxon. Íbamos a llegar tarde por culpa de mi hermano.
Miré así la casa justo cuando mi hermano abrió la puerta y salió corriendo hacia nosotros. Iba a abrir la puerta de mi lado, pero al verme paro.
-¿Puedo ir mejor caminando?- dijo. Que exagerado. Como si le fuese a hacer algo mientras vamos en un vehículo en movimiento.
-¡ENTRA!- gritó mi mamá. Jack dio la vuelta al coche y se sentó en el asiento del copiloto. Sus ojos de color verde no paraban de verme por el retrovisor.
Aunque nuestra casa estuviese a 30 minutos de la escuela y ya solo faltasen 25 minutos para entrar a clases logramos llegar puntual. ¿Cómo? Pues mi mamá es una experta conduciendo. Nunca hemos tenido un accidente y eso que maneja a como 90 kilómetros por hora ¡en la ciudad!
Entre a la escuela y lo primero que hice fue ir a ver las listas donde dice quien tiene donde clases. Al llegar ahí pude ver muchos alumnos que se amontonaban para ver donde les tocaba. Todos eran, a diferencia de mi, muy altos. Yo mido un metro sesenta y para alcanzar cosas me debo de poner casi siempre de puntillas, pero esta vez las puntillas no sirvieron. Se me estaba haciendo tarde así que me metí entre la bola de gente a codazos.
Vaya manera de empezar el ciclo escolar.
Cuando por fin logré ver las listas me di cuenta de que mi tutor iba a ser el señor Hank. El era un profesor amable, pero era muy exigente y siempre sacaba malas notas en su clase. Por eso me caía mal. Ademas sentía que me odiaba. Cada ves que me veía me sonreía, pero no con una de esas amables sonrisas , sino con una de esas falsas sonrisas que le das a la gente que no es de tu agrado.
Cuando termine de pensar en las malas notas que tendría en este año me fijé en la lista de alumnos. Había algunos viejos compañeros míos, pero también habían muchos nuevos. Nuestra clase había crecido sin duda alguna. El año pasado éramos quince y ahora éramos veintisiete.
Esperaba conocer a una amiga este año. Por lo general las demás chicas parecen considérame diferente y tímida. Literalmente. Una ves tuvimos que escribirle a los demás como los considerábamos y a me me escribieron: tímida, diferente, odiosa. Eso último se me hizo raro. Por lo general no hablo mucho con mis demás compañeros, pero de todas formas ¿creen conocerme lo suficiente como para decirme odiosa?
Creo que esa es una de las razones por las que no me llevo mucho con ellos. Juzgan a uno antes de conocerlo. Ademas de que ellos creen que soy antisocial. No me lo dicen de frente, pero los he oído. No entiendo por que dicen eso si es que ellos nunca me invitan a sus fiestas. Si lo hicieran yo con gusto iría.
-Bueno tranquila... hoy es un nuevo día. Todo puede pasar- dije para mis adentros.
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¡HOLA!
Gracias por leer. En el siguiente capitulo empieza la verdadera historia esto solo fue como una introducción a la vida de Olivia, una chica que acaba de ingresar a la preparatoria.
¡SIGAN LEYENDO!
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Verdad o Reto
Teen FictionCreo que no soy la única aquí, que sabe que la manera en la que empieces tu ciclo escolar, definirá como te va a ir en todo el año. ¡El primer día lo establece todo! Ahí conoces a tus profesores, tus compañeros y puede que hasta al chico de tus sueñ...
