Prólogo

15 2 0
                                        


En una sala muy pequeña un hombre llora. Llora junto con otras personas, pero sus lágrimas son en las que se percibe mayor dolor y tristeza. Otros están cerca de él, pero manteniéndose apartados. Tratando de mostrar solidaridad con el hombre, pero nadie parecía ser íntimo con él.

Al lugar entra un joven vestido con un formal traje negro, aparentaba tristeza, y solo estaba parado ahí, cerca de la puerta.

Pasado un buen rato, el pelinegro se acercó al hombre lleno de lágrimas lenta y elegantemente. Le dio un cordial abrazo y le susurró algo al oído, -Yo tengo la solución a tu problema- mientras él sonreía maliciosamente.

El hombre se paralizó, mientras el extraño caballero se alejaba, descubriendo al pasar el féretro al fondo de la habitación.

Los misterios del Instituto CanverdilleStories to obsess over. Discover now