We've updated our Content Guidelines.
Review the latest guidelines to keep sharing stories safely.

Capitulo Único

251 24 5
                                        


.

.

.

.

.

Sky made of sapphires

.

.

Mi historia comienza con darme cuenta de que al ser el último de los 5 hijos que tuvo mi padre, no era lógico que siguiera pensando que no me casaría como ellos, fui iluso y lo admito. Era el último hijo que aún estaba en esta casa y era lo más correcto que mi padre apurara todos sus esfuerzos en ya casarme. Aunque yo no quisiera ello.

Mi padre es un renombrado maestro de samurái, además es mano derecha del Señor Feudal, y por azares de los dioses, sin ningún heredero varón (pues solo fuimos 3 mujeres y 2 donceles), por ello busco entre sus discípulos uno que le llenara de expectativas. Y lo consiguió.

Fue una ceremonia formal, fui participe de ella donde el jovencillo (que tenía tan solo 16 años,un año más que yo) era puesto bajo el apellido de mi padre, pero fue algo sorpresivo que mi padre no le cambiara el nombre al nuevo integrante de la familia, como es tradición.

-No cambiare tu nombre- había dicho mi padre- Por qué el cielo ha vaticinado que harás cosas grandiosas y muchos enemigos temerán tu nombre. Bienvenido a la familia, Aomine Daiki.

El joven era muy alto, lo interesante a mis ojos era el contraste de su piel oscura con sus ojos azules, en un momento los asociaba con el cielo y en otro momento lo asociaba con el broche de zafiros que mi padre me regalo en una oportunidad y que, paradójicamente, lo llevaba puesto en el cabello. Su musculatura era discreta bajo la armadura que llevaba. Lo que era también sorprendente, aparte de sus bellos ojos, era que no llevara el pelo como los samuráis, sino lo llevaba corto y del mismo color que sus ojos. Y eso, aunque fuera muy raro, por no decir inapropiado, me pareció atractivo.

-"¿Qué cosa estoy pensando?"- me dije mientras cerraba los ojos por un instante- "Es mi nuevo hermano, no debo pensar así"

Asustado a mis pensamientos, pensé que sería buena hora para que me retirara, pues después dela ceremonia formal de adopción, era fiesta para los varones igualmente, entonces hice una discreta reverencia que solo mi padre noto, e hice que una criada me acompañara a mis aposentos.

Ya en mi dormitorio, con mi ropa de cama, me dispuse a acostarme, pero no pude pegar el ojo pues solo me la pasaba pensando en mi nuevo hermano.

- Esto está mal- me dije a mi mismo mientras apagaba la vela que estaba cerca de mi lecho.

El nuevo día se alzó ante mi demasiado rápido, que daba cuenta que en realidad no había dormido nada. Mi día a día se resumía a seguir los cursos de bordado que me daba una de las sirvientas, caminar por el jardín de mi hogar, sentarme cerca del estanque de los peces y darles de comer hasta que bajara el sol, para así esperar yo la hora de la siguiente comida.

Pero hoy no deseaba hacer nada de ello.

Miraba los diferentes kimonos que sostenían varias criadas a mi alrededor, pero ninguno se sentía perfecto para llevarlo este día, y sin razón alguna, me sentí extremadamente nervioso. Escogí uno amarillo con bordados de color bronce. Me ayudaron a vestirme y siguió el momento de escoger las joyas, y cuando mis ojos vieron la joya de zafiros, mi mente divago a mi nuevo hermano.

Sky made of sapphiresStories to obsess over. Discover now