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2012

-Adri, no te vayas. – Me dijo Alex.

- Oh vamos, sólo serán unos días allá. – dije – pero oye, ¿viniste a las 5 a.m. sólo para decirme eso?

- No, claro que no – dijo con exageración – vine a darte esto, acércate.

Temerosa, di un paso hacia él, viendo fijamente el movimiento de sus manos. Posó su mano derecha en mi mejilla y me miró dulcemente.

Alex, Alex, Alex, ¿qué harás?

Reaccioné muy tarde, el golpe de su mano en mi mejilla ya había pasado. Solíamos llevarnos de esa manera, cosa que a muchos le parecía incorrecto, decían que la violencia empezaba como juego y después se volvía verdadera, pero qué carajo, era muy divertido y nunca nos golpeábamos realmente fuerte.

- ¡Idiota! – le grité, mientras lo veía correr rumbo a su casa soltando unas fuertes carcajadas.

- ¡Me amas! – respondió volteando un poco para que lo pudiera oír.

Mostré mi dedo medio y me uní a sus carcajadas.


Hoy tengo que salir de viaje, iré a visitar a la familia de mi mamá, allá tengo varios amigos, así que aprovecharé para verlos, pero es muy difícil dejar aquí a Alex, ya que estamos de vacaciones y habíamos planeado pasarlas juntos.

Honestamente, estoy enamorada de él, pero temo que él no lo esté de mí. Así me que enfoco en no parecer tonta cuando lo veo y me pone nerviosa.

¿Alguna vez te ha pasado que justo cuando estás viendo como idiota a tu persona especial, y podrías jurar que hasta se ven corazoncitos a tu lado, voltea a verte y pone cara de tremenda confusión?

Eso me ha estado pasando a mí.

Alex y yo somos mejores amigos, y uno de los dos debe de estar en la friendzone, así es esto, ¿no? porque la mayoría de la gente dice eso.

¿Qué tal que le digo lo que siento y él sale con eso de "eres mi mejor amiga y no quiero perder tu amistad"?

La historia de cómo todo acabó.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora