Día 1

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El ruido de los pájaros revoloteando.
Los rayos del sol atravesaban las ventanas de este tenue café.

En ese momento pasaste tú, justo cuando mi despistada mirada observaba fuera.
«Por favor, no te vayas.» Como idiota pensaba que podía llegar a conocerte.

Entraste al café. Sin alzar la mirada.
No mentiré, no estabas brillante.
Caminabas tan despreocupada. Pero, tu rostro era retazos de silencio.
Tus ojos gritaban pero no emitías una palabra.

— ¿Tienes té? —Preguntaste a una de las chicas que atendían.

Tu voz, esa voz naturalmente afónica, débil.
Te sentaste en una de las mesas junto a la ventana, frente a mí. Pero para ti yo era un lugar vacío.
Me pregunté cuántas noches de desveló te llevó pintar esas oscuras ojeras, para luego esconderlas tras ese desagradable maquillaje.
Mirabas como las personas pasaban por la ventana. Tal vez pensabas encontrar algún rostro familiar entre la multitud, o simplemente indagabas en tu mente.

—Aquí tiene su té. —Dijo la mesera.

¿Acaso la escuchaste? Es que no diste ni una pizca de atención.
¿Que había ahí fuera? o tal vez era ahí dentro.
Estabas tan sosegada que pensé que estabas bien.
Te observaba pero estabas en tu mundo. Tu té se enfriaba pero te importaba poco.
Esa "casi sonrisa" no duró mucho.

¿Qué fue lo que esa lágrima quiso decir?
Tu mirada ahora en la nada. Realmente cambiaste el ambiente. El mío, claro; los demás no te notaban.
Por alguna razón estabas sola ahí sentada. Por obligación o voluntad propia nadie te acompañaba.
Y nadie lo hizo.
Quería saber cómo te llamabas. Solo por curiosidad.
Me parecías interesante.
Pero lo único que supe de ti ese día fue que tu mirada ya no gritaba cuando terminaste tu té.

Dedicado para EleanorFirly

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