1. El enemigo viene a casa.

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Siempre ha estado conmigo, en reuniones familiares, cumpleaños, eventos sociales... una y otra vez tuve que encontrarme al menos una vez a la semana con ese idiota. Cabello castaño rojizo, ojos verdes... un idiota en toda regla; al principio su presencia no me molestaba, podría decirse que hasta llegué a considerarlo un hermano en algún momento de mi horrible existencia, pero empezamos a crecer, empezamos a cambiar, a conseguir nuevas amistades, a asistir a fiestas... y como él cinco años mayor que yo pues lo consideraba una especie de hermano mayor.

Entonces se fue a España... que decisión tan mala, debió de hacerle caso al tío Jesse. Cuando volvió creía que era el rey del mundo solo porque fingía su acento y se la pasaba gritando "joder" o "me cago en..." a todo momento, empezó a irritarme y empecé a verlo como en realidad es, un niño mimado arrogante que cree que todo el mundo está a sus pies, afortunadamente mi padre no cometió el mismo error del tío Jesse, es algo que agradezco cada segundo que permanezco de pie en este planeta.

Al pasar los años simplemente se fue volviendo cada vez más y más insoportable hasta llegar al punto que Mamá misma sugirió que fuera a vivir en el apartamento vacío de mi tío. No voy a mentir, lo pensé mucho, demasiado, no quería dejar a mis padres solos pero solo una jugarreta más de Mitch y no dudé en decirle a mi madre que lo haría. Papá y ella lo organizaron todo a escondidas de los tíos, incluso sacaron la excusa de que me había ido de intercambio a una escuela de esta ciudad.

Así que lo hice, empecé a "independizarme", lo digo entre comillas porque todavía recibo el dinero de mis padres, el tío viene apenas una vez al mes para concretar unos negocios, "sin preguntas" como suele decir cada vez que le pregunto, sin embargo no he ido a la misma escuela durante mucho tiempo, me expulsan de cada escuela a la que voy y sigo sin saber el por qué, quiero decir, devolvérsela a la persona que te hizo una jugarreta sucia es lo justo... o al menos eso es lo que pienso... pero los directores y los profesores no opinan lo mismo.

--¡Ha! Ya quisieras tener este divino trasero. --dijo Wendy, mi mejor amiga mientras nos dirigíamos a mi apartamento.

--¿Me lo dices a mí? --pregunté divertida.

--Claro, querida. --respondió Wendy quitándose el cabello del hombro, ambas reímos-- Hay que aprovechar mientras podemos, vas a volver el otro año a México, ¿verdad?

--No, pero tú te vas a otro estado. --dije y Wendy sonrió.

--Bueno... pero podemos comunicarnos. --dijo Wendy y reí.

--Como sea, de todos modos dudo mucho que mi teléfono deje de sonar un solo día.

Wendy chasqueó la lengua-- Exacto, no lo dudes, no te dejaré en paz hasta que me respondas.

Hablamos un rato más de camino al edificio donde yo vivía, estudiábamos en una escuela de ricos, era justo que viviéramos en barrios de ricos y en lugares caros, yo no lo quería así pero mis padres insistieron. Cuando llegamos, nos despedimos y entré saludando al guardia, cuando pasé por recepción, el guardia que se encargaba de las visitas me llamó.

--Aika --lo miré--, ven un momento. --me acerqué al guardia y él me pasó un papel de forma disimulada mientras me daba también el correo que había llegado de México.

Salí de allí y mientras caminaba miré entre las cartas y correos algo que no fuera correo basura, encontré cartas de mis padres, de los tíos y del idiota de Mitch. Después de desechar lo que no me servía miré el papel, al parecer mi tío había venido de visita, guardé el papel y con los correos en mano me dirigí a mi apartamento.

Cuando entré percibí el olor del perfume del tío, siempre me había parecido gracioso que mis padres fueran agentes y mis tíos fueran mafiosos, años después descubrí que no eran los únicos que les hacían favores a la mafia, pero eso ya es tema aparte.

We're idiots (CE#2)Where stories live. Discover now