En nuestro sistema solar hay ocho mundos. Dos habitados; por ahora. O eso nos enseñan en el instituto. Uno de los mundos habitados está destruido. Según un satélite que mandaron hace años a explorar la atmósfera de este astro, hay mucha radiación, el oxígeno es inexistente, las temperaturas son inferiores a los veinte grados bajo cero, hay cráteres en su superficie que en cualquier momento podrían entrar en acción y provocarte la muerte, hay pequeños charcos de lava en el suelo, etc. También se han podido observar imágenes de unas criaturas a las que llaman mutantes. Se les desconoce por completo. Cuentan que así se formó el planeta. Pero yo creo que en La Tierra hubo alguna explosión nuclear, alguna guerra mundial o algo parecido y ese fue el resultado; literalmente catastrófico.
El otro cuerpo celeste, habitado por nosotros, es Neptuno. A 29 UA (Unidades Astronómicas) de La Tierra. Pero por algún motivo que desconozco decidieron explorar primero el astro citado anteriormente antes que alguno que se situara más cerca. Supongo que alguna vez habrán pensado en ir a La Tierra, en pleno año 4027. ¡Ni que estuviéramos todavía en el siglo 21!
Mi sueño es ir a muchas galaxias, planetas, sistemas solares... Mi profesora de Geología ha ido a la galaxia vecina. Resulta que en uno de los sistemas solares en los que estuvo, había 29 planetas. Y todos ellos habitados.
*Flashback de cómo conocí a mi mejor amigo*
*RIIIIIIIIIIIIING RIIIIING*
El timbre acaba de sonar. Busco a mis amigas de entre la multitud de clase y nos dirigimos al parque. Ya que tenemos cinco minutos libres entre clase y clase.
-Chicas, ¿a dónde os vais de intercambio? -nos pregunta Valeria, dirigiendo la mirada al frente.
-Yo a Keiven -dice Marta.
-Yo también -respondo.
-¿Esos planetas están en el sistema solar que tenemos más cerca? -pregunta Valeria, casi segura de que ha acertado.
Val tiene las cejas más caídas de lo normal, y los hombros hacia delante. Parece triste. Su mirada y su postura lo expresan fácilmente. Pobrecita. Sus padres no le dejan irse de intercambio con otra gente de otros sistemas solares. Con lo que le gusta conocer nuevos lugares. Aunque, al menos, podremos comunicarnos por el Holograma y verá Keiven.
¡Acabo de recordar que las pruebas son el lunes que viene! Sólo quedan tres escasos y cortos días. Cuando nos hagan las pruebas probablemente nos separen de clase a mis amigas y a mí. Aunque, con suerte, a lo mejor coincidimos dos de nosotras, o incluso las tres, y nos han brindado el poseer el mismo poder.
De repente, una bola antigravedad me da en la mejilla izquierda. El que le haya dado la patada debe estar fuerte, porque ha chutado con tal intensidad que no me la siento. Eso sí, carece de puntería. ¿A quién se le ocurre jugar en el intercambio de clases cuando solo nos dan cinco condenados minutos? Por suerte no me duele. Pero si sonrío parece que tengo ese lado dormido. No sé cómo se verá desde fuera. Aunque supongo que el dolorido lado de mi cara sí sonreirá, sin embargo no lo noto. El balón cae al suelo y bota dos o tres veces, pero no se mueve de su sitio. Mis amigas se preocupan por mí y miran mi cara. Dicen que parece que va a salirme un moratón en cualquier momento; y que lo tengo tan morado como una berenjena.
-¿Estás bien? -dice un chico, acercándose a ver la parte de la cara que tengo morada- Perdón, he sido yo.
Lo miro unos segundos, con cara de: ¿ves mi cara? ¿te parece que está bien?
-Perdonado -digo, levantándome del banco en el que estoy.
Se ofrece a acompañarme a la sala de profesores, a ver si pueden curármelo, o algo así. Se lo niego varias veces, pero insiste. Así que no tengo más remedio que aguantarlo. Mientras vamos me cuenta chistes. Son tan malos que te ríes de lo malo que son.
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Mis Poderes, Mis Reglas
Science FictionLa Tierra está destruida y habitada por unos seres no racionales y muy peligrosos (o eso creen) llamados mutantes. La especie humana vive en Neptuno. Los chicos tienen unos poderes distintos a los de las chicas. Hay gente que tiene todos los podere...
