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Recuerdo que dolía. Mirarla dolía. Yo me hacía dos puestos hacia atrás, en diagonal, toda perdedora mirándola. Ella jugaba con los hoyitos para pulgares que tenia la sudadera que llevaba. Se veía tan linda. No podía dejar de observarla y, es que, ella es una de esas personas que es linda sin siquiera intentarlo.


En cuanto salimos de clase me acerqué a ella.


-Hola Ciara, ¿Cómo estas?

-Muy bien, gracias ¿Y tú?- respondió sonriendo.


La plática siguió por un rato, hasta que tuvimos que volver a entrar a clases. Ella era tan alegre, me gustaba su entusiasmo ante todos los aspectos de la vida. Hablamos sobre mi tatuaje. Hablamos sobre la clase; sobre nuestros sueños. Me encantaban esas pequeñas pláticas con ella.

IlusiónWhere stories live. Discover now