Una muchacha de 17 años Se acababa de mudar a una ciudad distinta. Se acababa de mudar a Santiago de Chile, luego de que su familia viviera 10 años en Japón.
Su nombre era Danielle, era una muchacha de pelo dorado, que brillaba a la brillante luz del sol, largo y lacio, con las puntas teñidas de un celeste, como las aguas del caribe. Ojos celestes, y tez blanca como la nieve.
Ella vivía sola, puesto que recientemente sus padres habían fallecido en un accidente de tránsito, un tema que ya no le dolía en el corazón, pero que prefería evitar.
La casa tenía dos pisos, bastantes habitaciones que obviamente eran innecesarias. El piso era de madera pulida, muebles bellísimos con varios sillones color azul, al igual que las cortinas. Las paredes eran de un tono vainilla muy suave. La cocina era gigantesca, con una mesa en medio para cocinar sin problemas.
En el cuarto matrimonial yacían las cosas de sus padres, guardadas en sus respectivas cajas y baúles ya que sus padres no alcanzaron a desempacar.
El cuarto de Danielle ( no le gustan los diminutivos) era de un celeste tenue, con una cama de dos plazas con cobertor blanco con oleajes celestes en las puntas, un closet blanco dividido en dos, para colocar sus libros y cuadernos, y para su ropa y zapatos. También tenía un escritorio y un gigantesco espejo de cuerpo completo con extrañas formas en el marco. Ese espejo se lo regaló su mamá poco antes de la mudanza - si tienes algún problema, que no podamos resolver, sólo dilo frente al espejo, y tus antepasados lo escucharán, pero ojo, que sólo funcionará en tres ocasiones- fueron las palabras de su amada madre.
......
El colegio al que asistía, la academia de arte y literatura de Santiago, era un lugar gigantesco, un edificio blanco al estilo antiguo, con millones de pasillos al aire libre, de varios pisos e incontables bibliotecas, también de jardines frondosos, flores de todos los tipos, a Danielle le fascinaba, pero al llegar, sus nuevos compañeros no eran tan fabulosos como el establecimiento.
Al llegar y saludar a sus compañeros al frente del salón,dos gemelas, Ginny y Jane Harrison, al mismo tiempo la vieron con profundo desprecio, algo que a Danielle no le importó.
Ella se sentó en el último puesto a la izquierda del salón, junto a una enorme ventana que daba a las canchas de pasto, y al lado un gran y frondoso árbol que, sus ramas chocaban con los cristales perfectamente pulidos. Mientras veía por la ventana observaba a los diversos estudiantes, los cuales no tenían un uniforme, sino su ropa con estilos diversos, estilo oscuro, rockero, rapero, y estilos originales, como el caso de los populares o, en este caso, la moda "Harrison" la cual se dedicaba básicamente a usar el mismo estilo extranjero de las gemelas, algo que a Danielle le causaba mucha gracia.
Danielle llevaba ropa simple; un Jean negro, con una polera blanca que, con letras negras, tenía estampado " NEW YORK" seguido de dos rayas y un número "24"; una camisa roja con cuadrados negros y unas "converse" rojas.
Mientras Danielle observaba diversas cosas por la ventana, la profesora Fernández, la profesora de literatura, la hizo salir de su estado vegetativo- ¡ Señorita Darcrosse! ¿Puede continuar con lo que la señorita Harrison estaba leyendo?- exclamó la señora que llevaba lentes con unas cadenas de oro a cada lado, un traje morado enorme para su prominente figura, y un moño alto, propio de su edad aproximada de 60 años. Danielle, sin esfuerzo sacó el libro de su mochila y recitó a Romeo y Julieta-
Hablan sus ojos: los míos les contestan.
Presumo demasiado, no es a mí a quien hablan:
dos de las estrellas más hermosas del cielo,
antes de apagarse ruegan a sus ojos
que brillen en su lugar hasta que vuelvan..-no alcanzó a seguir porque la profesora la interrumpe- jovencita ¿ Cómo es posible que supieras exactamente dónde iba la clase, si tenías el libro guardado y además estabas poniendo atención a otra parte?- todo el salón se giró para ver a la muchacha, sentada erguida con el pequeño y verdoso libro en su mano derecha, inexpresiva a la situación que dejó atónita a la profesora y a las gemelas.
Luego de que Danielle no respondiera en absoluto a la pregunta, la profesora se rindió y continuó leyendo hasta que, de la nada, cambió de página, saltándose 10 páginas sobre las que estaba actualmente la clase y leyó hasta la mitad, luego dijo de forma triunfante- señorita Darcrosse, continúe con la historia- Danielle, que se hallaba mirando nuevamente la ventana, enfocada en unos bellos pájaros azules en su nido, mientras alimentaban a sus polluelos- Ok, pero ¿continúo desde donde quedó la clase, o desde donde usted quedó, luego de saltarse parte importante de la historia?- la clase y , sobretodo la profesora quedaron con los ojos como platos y la boca hasta el suelo al escuchar esa respuesta de forma precisa y despreocupada.
....
Al recreo , Danielle se quedó en su puesto viendo a los pájaros. Algo que ella siempre supo fue su agudo oído, el cual le permitía escuchar varias cosas a la vez mientras ella hace otras cosas, como en el caso de la clase recién terminada. La profesora tuvo que ir a enfermería ya que su presión arterial aumentó debido a su prominente ira por no poder engañar a una simple estudiante.
De pronto, toda la clase se reunió alrededor de Danielle, y de entre la multitud salen ambas clones- Oye, veo que tienes facilidad para escuchar- dijo Jane- pues escucha esto; estás en mi lugar del salón, después de todo, yo siempre me siento al lado de la ventana y en el último puesto- se arregló su pelo liso y castaño- si te sientas ahí, no podré dedicar las clases a mi guardarropa, tengo una imagen que cuidar-.
Danielle se fijaba tranquilamente en sus atuendos y su "imagen" que tanto deben cuidar; pelo castaño tan largo como el de ella (Hasta el final de la retaguardia) y con un cintillo que combina con sus extravagantes atuendos. Faldas casi tan cortas como para dar a mostrar su ropa interior, que de seguro es del mismo color de la falda, camisas con una corbatita del mismo color de la falda y unos chalecos abiertos, adivinen, del mismo color.
Luego de que Jane terminara de hablar, Danielle respondió- bueno, en primer lugar, el salón no es tuyo, como tampoco lo es cada uno de sus pupitres, por lo que si quieres tu puesto, tendrás que llegar antes que yo. En segundo lugar, si quieres dedicar cada una de las clases para dedicarte a tu guardarropa, el cual considero que debe ser combinar algo blanco, o negro, con el resto de la ropa de un mismo color, al igual que en los accesorios, supongo que no deberías venir a la academia, ya que aquí se viene a estudiar, algo que estoy 100% dispuesta a hacer, y si llegas antes que yo a "tu pupitre" el cual no tiene siquiera tu nombre, y apuesto que no lo compraste tú, yo no haré ningún problema, de hecho me importa un reverendo bledo el usar o no ese puesto. Ahora, si me disculpas- dijo Danielle, mientras abría paso entre la multitud con sus cosas- debo dirigirme a mi otra clase.
Con ese discurso toda la clase quedó boquiabierta al ver a Jane tan roja de furia que, incluso se veía con humo saliendo por las orejas y la nariz- ¡Nadie se ha atrevido a responderme así!- gritó Jane - pues ya era hora que alguien lo hiciera, malcriada- gritó devuelta Danielle mientras caminaba por el pasillo. No se debe dudar de que Danielle puede oír casi todo lo que ocurre en el salón sin problemas.
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Un Espejo..
Teen FictionUna chica Un espejo. Tres deseos Uno deshecho. Amor y felicidad, Pero el dolor va primero. Una historia, Una lucha. ¿Dos dimensiones? ¿Magia? ¿Traición? ¿Amor eterno? Solo el espejo sabe... Una historia basada en mis personajes favoritos de vocaloi...
