Apoyando la cabeza sobre la ventanilla, Naomi respiraba profundamente el aire puro del campo mientras se deleitaba con el colorido paisaje. Se sentía como en casa. La gama de colores tropicales pintaba crepúsculo y la brisa con aroma a girasol y a libertad le recordaban a esos días de picnic con su familia, tirados sobre el prado, comiendo todo tipo de comidas caseras que su madre dedicaba todo el día a preparar para la ocasión. Su padre se la pasaba contando chistes malos, con su humor pícaro que alegraba aun mas el ambiente. Su hermana menor (y la única), Chloe, le dedicaba sus risas sarcásticas, abriendo mucho la boca y dejando ver sus dientes de leche. Casi siempre acababa con una guerra de cosquillas, Naomi aseguraba que la risa de su hermana podía oírse hasta la vivienda mas cercana, pero no importaba, eran felices.
Los ojos de Chloe, celestes como miles de gotas de agua, puros y jóvenes, brillaban a la luz del sol, volviendo a esa niña de cabellos de oro, a sus 7 años de edad, algo bastante parecido a un ángel. Su madre apreciaba la escena, negando con la cabeza, con su mueca risueña característica, acomodaba su cabello almendrado en una trenza y lo dejaba caer sobre su hombro. Los sábados por la tarde eran los mejores sin duda, los mas esperados de la semana, cuando todo el mundo dejaba de lado sus deberes y se dedicaba especialmente a la familia, a reír y a compartir recuerdos.
Naomi suspiro, apenas llevaban unas horas viajando y ya extrañaba el campo, pero era época de vacaciones, lo que significaba: visitar a la abuela.
No lo malinterpreten, ella amaba a su abuela, con todas sus manías y locuras, solo que no entendía como una persona tan adulta podía soportar el espacio urbano, ni siquiera una joven de 16 años como ella lo hacia, el solo hecho de estar rodeada de edificios que opacaran todo contacto visual con la naturaleza la mareaba. Margarita (era irónico, ya que aunque odiaba cualquier cosa relacionada a lo campestre y lo rústico, poseía el nombre de una flor) vivía en un pequeño departamento en plena ciudad de Buenos Aires. "Ciudad", cuando Naomi pensaba en esa palabra lo único que le venia a la mente era ruido, gente molesta y trafico. Cielos, si extrañaba la tranquilidad del campo. Pero eran solo unos días, trataría de soportarlo.
Chloe la saco de su ensoñación con uno de sus típicos chillidos ensordecedores.
-Falta mucho papa?!?
-Nena, esta debe ser la milésima vez que me lo preguntas, no recuerdo haber criado a una chiquilla tan impaciente. -Respondio su padre con una mueca sarcástica en su cara, sin sacar la vista de el camino.
-Con decir no bastaba. -Musito Chloe, simulando un falso enojo, se arrojo con fuerza sobre el asiento trasero y se cruzo de brazos.
-Ya hiciste enojar a la niña Jamie, estas feliz? Ahora no dejara de mirarnos con odio durante todo el viaje. - Dijo su madre, siguiéndoles el juego. Chloe asintió, dándole la razón.
-Lo superara. -Respondio su padre sin borrar su sonrisa burlona.
-Ya, hablando enserio, se esta haciendo tarde. No crees que deberíamos parar a tomar un descanso? Un día de demora no le haría mal a nadie.
Naomi saco su celular del bolsillo y reviso la hora, 8.13 pm. Ya estarían llegando, supuso. Aun así, coincidía con su madre, el sol estaba escondiéndose, y la ruta a esa hora no era muy segura.
-Por favor, un poco de oscuridad no es competencia para Jamie Sclarke. Cariño, un día de demora no es nada mas que tiempo valioso y útil, perdido.- A veces su padre podía ser muy orgulloso.
-Exagera "señor Sclarke", usted y su soberbia lograran que terminemos volcados en una zanja. -Contesto Marisa, con un dejo de exasperación en su voz, estaba hablando enserio.
-¿Quien es la que exagera ahora? -La sonrisa se estaba desvaneciendo.- Señora Sclarke. -Mierda, pensó Naomi, cuando utilizaban términos formales era cuando se avecinaba la tormenta.
-Es que acaso no se puede tener un viaje tranquilo con su querida familia para visitar a su queridisima abuela?- Intervino Naomi, antes de que se desatara una discusión.
-Dios, Marisa, ¿desde cuando nuestra hija maduro mas que nosotros?.-Su padre era muy fácil de convencer cuando estaba agotado.
Naomi volvió la vista a su hermana, estaba profundamente dormida. Se coloco los auriculares y se entrego a la musica.
"Now as the rain falls like shattered pieces of glass from the sky,
we bleed like water colors and drunken pastels down the stairways."
Reposo la cabeza en la puerta trasera, el viento le revolvía el cabello y le enfriaba la nuca, cerro los ojos, solo quedaba esperar. Lentamente el sueño se apodero de ella, pequeños remolinos negros la atraían a su interior, y ella solo se dejaba llevar por la corriente.
Poco a poco era absorbida por figuras abstractas, oscuras. Sentía como su mente se relajaba, al igual que todas sus extremidades. Toda esa paz se interrumpió repentinamente, las sombras se desvanecían y noto un agudo dolor en la costilla derecha, ¿Era eso normal?. El dolor se extendió por la pierna derecha, luego a la izquierda, le ardía. ¿Que estaba pasando? La piel le escocía, sentía el fuego correr por sus venas, quería gritar, pero ningún sonido salia de su garganta, quería moverse, pero las articulaciones no le respondían, estaba atrapada dentro de un doloroso laberinto sin salida. Dentro de toda esa bruma, logro percibir un débil sonido, un simple tintineo en sus oídos. ¿¡Ambulancias!? -Dios, Naomi, DESPIERTA.- y en ese instante, todo se aclaro.
Abrió los ojos pesadamente y observo el horror. El coche en el que hace unos momentos había estado, yacía a unos metros de ella, envuelto en llamas, volteado, destruido. La parte delantera del auto estaba completamente abollada. Amplio un poco mas la vista, al menos unos 7 bomberos rodeaban el vehículo, si es que lo podía llamar así, ahora solo era un manojo de chapas y tubos amorfos quemándose. Localizo a dos de los bomberos en la parte trasera de la masa metálica, trataban de desatascar algo, no, no era algo, era un cuerpo, Chloe.
-La niña no llevaba cinturón de seguridad. -Anunció uno de los bomberos. -Aún así, sigue con vida, pero con muchas heridas externas, no deja de sangrar, por favor, llevenla a la ambulancia ahora!.-Les grito a sus acompañantes.
Rápidamente los hombres alzaron el cuerpo de Chloe tal muñeca de trapo, se veía tan débil. La sangre corría por su piel de porcelana como un pequeño río desorientado, el piso se teñía de rubí, gota por gota. Rojo y mas rojo.
Mas bomberos se acercaron, con policías acompañándolos. El sonido de la ambulancia se hacia mas claro, y retumbaba en la cabeza de Naomi.
-Los padres no sobrevivieron. -Dijo un policía en tono serio. -Murieron al instante del impacto, fueron aplastados por la parte delantera del vehículo.
No quería escuchar mas, ya era demasiado, ni siquiera tenia fuerzas para llorar, ni para abrir los ojos. Porque a ella? Porque a su familia?
La vida es como un cruel juego de azar.-Penso.- De un momento a otro, un asteroide impacta sobre tu pequeño mundo, no se sabe de donde viene, ni cuando llega, solo estas ahí, un obstáculo mas en su camino, y bum. Todos ese mundo que te costo crear, desaparece del mapa.
Cerro los ojos, al igual que la ultima vez que fue feliz, y se entrego en cuerpo y alma, al ardiente agujero negro que se extendía sobre ella, sintió el fuego por cada uno de sus poros, pero no lo detuvo, no se quejo, se mantuvo quieta y espero. La oscuridad hizo su entrada triunfal, y el fuego se apago.
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Ruby Eyes
Teen FictionLa vida suele ser muy dura para las personas que menos se lo esperan. Él mundo feliz de Naomi da un giro drástico de un día para él otro hasta convertirse en su peor pesadilla. ¿Cual sera su decisión? ¿Luchar o ser derrotada?
