Quise volver, quise darme cuenta antes pero no pude, mi amor hacia él fue demasiado fuerte, para saber que al final me haría daño.
Me levanto como cada mañana, me doy mi ducha diaria, me preparo la mochila, desayuno lo primero que encuentro y salgo para el colegio. Esto es lo que hago cada mañana. Hace 6 meses María me estaría esperando en la esquina, y caminaríamos juntas hacia el colegio, nos contaríamos nuestras cosas y nos reiríamos del mundo. Pero María ya no está, porque yo lo he decido así.
Así que llego al colegio puntual como siempre, camino hacia mi clase y espero el profesor mientras la clase se llena. Todo el mundo entra contento, hablando y riendo, los observo desde mi esquina habitual. Llega el profesor y decido que no podré seguir bien la clase, pido permiso y salgo de ella.
Decido ir al patio, pensando que a estas horas no habrá nadie, pero parece que me he equivocado, y de todos los alumnos del insti, tendría que ser él, mi ex, la persona que más daño ha hecho en mi vida, persona que cuando se fue, se llevó una parte de mí.
Entonces el me ve, i rápidamente se acerca a mí, acto seguido me alejo en dirección al baño pero él es más rápido y me sigue:
-Ana, espérame por favor- me pide- no puedes evitarme el resto de tu vida, algún día tendrás que volver a mirarme a los ojos-.
Me paro en seco, talvez sea hora de dar el paso, lentamente me doy la vuelta y lo miro, esos ojos color café, que me enamoraban, durante lo que parece una eternidad nos miramos mutuamente, hasta que mis ojos empiezan a humedecerse y las lágrimas resbalan por mis mejillas, rápidamente corro y me encierro en un baño: talvez tendré que hacer que me deje de afectar, pero es demasiado pronto como para poder mirarlo a la cara.
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PERDIDA
Teen FictionSin rumbo fijo, sigo viviendo sin saber a quien querer i a quien dejar de querer
