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«Foto de Leia en multimedia»

-Ya no puedo mas Leia. - se enfada mi madre. - yo no aguanto mas, te mudaras con tu padre a Mairena.

-¡Pero mamá! Te prometo que esta vez yo no he echo nada.

-Vivirás con tu hermano y con tu padre. Te cogeré un tren en cuanto pueda y no se habla mas. - sale de la cocina con un portazo.

Me subo a mi habitación, enfadada, mis ojos se llenan de lágrimas pero no dejo que se deslicen por mis mejillas, soy demasiado orgullosa y a demás yo nunca lloro, nadie ha echo que derrame una lágrima.

Cojo rápidamente el teléfono y les envío un mensaje a mis amigos diciéndoles la noticia.

-¿Qué dices Leia? No te puedes ir, le diré a tu madre que fui yo. - se altera mi mejor amiga que ha bajado corriendo las escaleras que conectan su piso con el mio.

-Berta, conoces a mi madre, no va a cambiar de opinión. Me voy a Sevilla. - digo abriendo la maleta. - pero volveré, estoy segura. A demás, mira el lado bueno, voy a volver a ver a Paul. - le abrazo quitándole las lágrimas.

-Y como siempre, sacando el lado bueno y dándome animos cuando la que se va eres tu. Te voy a echar mucho de menos, Lei. - me abraza muy fuerte y por primera vez dejo que una lágrima caiga por mis mejillas, pero me la quito enseguida.

-¡Leia! El tren sale mañana a las ocho de la mañana. - me grita mi madre a lo que ruedo los ojos.

A la tarde quedo con mis amigos para despedirme. Los de toda la vida. Los que han estado siempre, en las noches, en las fiestas, en el instituto, hemos estado siempre, los ocho: Jordi, Marta, Berta, Celine, Ignasi, Marc, Alfred y yo. Siempre. Y ahora por una tontería me tengo que mudar a 1005 kilómetros de aquí.

- ¿Y empiezas en instituto nuevo? -me pregunta Jordi

- Estamos a mitad de curso, burro, claro que empiezo en instituto nuevo. -le respondo con una colleja.

-Ten. -me tiende Marta una caja. - para que no te olvides de nosotros.

La caja estaba llena de fotos de todos. Las lágrimas amenazaban con salir pero Leia nunca llora y Leia no llorará.

- Os voy a echar de menos idiotas. - digo abriendo los brazos para que me abracen y estos acceden rápidamente.

********

A las siete de la mañana suena mi despertador, hoy empieza la semana de carnaval. Termino de hacer la maleta por completo, no se muy bien cuanto tiempo voy a estar, me llevo ropa para dos meses.

Estoy nerviosa hace casi diez años que no veo a mi hermano mellizo ni a mi padre y me muero de ganas de abrazarlos. Mis padres se separaron y en vez de hacer lo que hubiese echo un padre normal, nos separaron.

Se que no me va costar hacer amigos y mas si tengo a mi mellizo allí, soy muy abierta.

-Cariño lo hago por tu bien, esta rebeldía, sabes que no juega a tu favor. - dice mi madre delante mía ante mi cara de enfado.

-Bueno que si mamá, adiós, te quiero. - digo subiéndose en el tren.

Me siento en el asiento y miro para los lados. Nadie conocido. Seis horas largas de viaje, me acomodo en el asiento e intento dormirme hasta que lo consigo.

-Queridos pasajeros ya hemos llegado al destino : Sevilla.

Me despierto enseguida y miro por la ventana, Sevilla es precioso. Me bajo del tren para montarme corriendo en el autobús que me llevará a Mairena Del Aljarafe. 26 minutos mas de viaje.

Llego a la estación de autobuses y me siento en un banco, la estación se vacía y de la nada aparece un coche negro me levanto corriendo, un hombre muy parecido a mi sale del coche y me mira interrogante.

-¿Leia? - se le iluminan los ojos. Asiento. - ¡Cariño cuanto has cambiado! ¡Estas guapísima! - me abraza muy fuerte y me levanta.

-Te he echado mucho de menos, papá.- digo emocionada.

Poso los pies en el suelo y centro la mirada en un joven muy parecido a mi, moreno con un tupé, un pantalón negro, una camiseta blanca ajustada y una chupa de cuero negra.

-Tú.- me dirijo a mi hermano con la cabeza. - ¿no me vas a saludar?

Se peina el tupé con los dedos. Me mira y viene corriendo a abrazarme. Sentir que tu otro yo te abraza, es... Es una sensación increíble. Necesitaba... necesitábamos abrazarnos de ese modo.
Mi padre entra en el coche y Paul y yo nos miramos y una lágrima cae por nuestras mejillas.

-No le digas a nadie que he llorado. - decimos al unísono y reímos.

-Oye, no se tu, pero yo me estoy muriendo de hambre... Llevo 6 horas sin comer. - rompo el hielo.

-Oh! He invitado a todos mis amigos a comer, para que te conozcan, aunque... A muchos los conociste hace 10 años. - ríe mientras nos dirigimos al coche.

-Los dos juntos otra vez. - nos mira mi padre a mi hermano y a mi por el espejo del piloto.

-Habéis cambiado un montón. -río mirándoles a los dos y ellos posan su mirada en mi. - a bien, habéis cambiado a bien. - río.

°°°°°°°°

-Y esta es nuestra pequeña choza. - dice mi padre frenando en frente de una enorme casa.

-¿¡Pequeña choza!? ¿!PEQUEÑA!? - abro mucho los ojos. - Esta pequeña choza. - digo haciendo comillas con los dedos. -es diez veces la mía, DIEZ.

Los dos ríen a la vez.

-Vamos que nos están esperando. -dice mi hermano tirando de mi.

-Espera, espera la maleta. -me paro en seco.

-Marçal, las recogerá no te preocupes.- me aclara con tono despreocupado.

-¿Marçal?- lo miro interrogante, y con solo una mirada nos entendemos.- Oh, el mayordomo, claro, ¿cómo no me lo había imaginado?

Abre la puerta decidido y me encuentro una sala de estar con tres enormes sofás, una televisión enorme, una enorme cocina con una hermosa isla y una gran mesa que se conecta con el enorme salón con unas escaleras muy modernas.

Me quedo en shock. Mi hermano chasquea los dedos delante de mi cara.

-Lo siento, pero esto es demasiado grande. - digo mirando a todo lo que me rodea.

-Bueno. - se dirige a la mesa, en la que están sus amigos. - estos son Sergio, Sara, Berta,

-Oh, como mi mejor amiga. - interrumpo y Paul mira. -perdón, perdón, continúa.

-Oscar, Gonzalo; pero todos le llamamos Gonza, Sofia, Jesús y Daniel. No ves doble, son gemelos.- ríen todos.

No Lo Repitas. {jdom}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora