Sinopsis.

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Narra Joanne.

Soy Joanne McMahan, perdón, La Hermosa, Perfecta y Futura Bruja, Joanne Narcissa McMahan, la chica con la sangre más pura que se ha visto en años. Bueno, ya, dejaré de presumir.

Hace un mes y dos semanas, mi carta de Hogwarts llegó al fin.
Mi hermano Scorpius y yo vamos a ir hoy, con nuestros padres, Andrew y Rose, al Callejón Diagon a comprar todo lo que necesitamos para todo nuestro año.

Scorp, que va a cursar tercer año, me dijo que hay cuatro casas en Hogwarts, y que toda la familia McMahan, ha estado en la casa Slytherin por siglos. Y sería una decepción a la familia que yo quedara en otra casa, ¡cero presión! (Nótese el sarcasmo) pero, es más obvio que yo quedare ahí, es más, seré la princesa de Slytherin, no va a haber nadie en Hogwarts que no conozca mi nombre.

Llegamos al Callejón apareciendonos con mamá y papa. Papá se fue con Scorp a comprar sus cosas, y mamá me acompañó a mi.
Primero fuimos a Olivanders a comprar mi varita y un hombre viejo y canoso nos atendió.

-Joanne Narcissa McMahan, que gusto verla aquí, la estaba esperando...y hola señora McMahan.- dijo el viejo, saludándonos a mi madre y a mi. Me acerque al mostrador y el me entregó una varita, que cuando la agité, rompió un florero. La segunda rompió un espejo. Y la tercera fue perfecta.

- De endrino y núcleo de pelo de veela, una varita poderosa señorita McMahan.- dijo el viejo.
Le entregamos siete galeones, nos despedimos y nos fuimos a Madame Malkin a comprar mi uniforme.

Entramos y había un niño con su madre hablando con Madame Malkin.

- Un uniforme de niña para Hogwarts por favor.- dijo mi madre, y ambos niños voltearon a vernos.

-¿Rose McMahan?.- preguntó la mujer al lado del niño.- Soy Narcissa Malfoy.- y mi madre cambio la cara. Ellas se abrazaron y Narcissa se giro a mi.- y tu debes ser Joanne, ¿verdad?.-asenti- Hace demasiado que no te veía, estas hermosa y muy grande.-

- Lo se, la belleza de alguien no se puede ignorar, señora Malfoy.- dije, y el niño que estaba ahí, al cual no había visto, se rió. Me gire a verlo y me quede sin aliento. Era un chico precioso, tenía el pelo rubio platinado, peinado perfectamente hacia atrás y unos ojos grices preciosos.

-Un placer conocerte, Señorita Joanne McMahan, soy Malfoy, Draco Malfoy. Tu padre y el mío trabajan juntos en el Ministerio.- Dijo el, besando mi mano. Yo me sonroje. Con razón su apellido se me hacia conocido, los Malfoy tenían la sangre más pura después de los McMahan, obviamente.

-Joanne McMahan, un placer, Draco Malfoy, dime Jo, quieres.- dije más roja que el cabello de los Weasley.

En ese momento, llegó con mi uniforme. Fui a probarmelo y me quedaba perfecto. Salí y mi madre me esperaba afuera del probador, con la señora Malfoy y Draco. Fuimos a comprar todo lo que nos faltaba y al final, a tomar un jugo de calabaza al Caldero Chirriante, mientras esperábamos a mi padre y a mi hermano.

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-¡Delen Joanne, Scorp! ¡Llegarán tarde!.- nos gritaba mi madre mientras mi hermano y yo, corríamos hacia la plataforma 9 3/4.

-Ten un poco de clase, Rose, falta para que el tren se vaya aún.- contestaba mi padre con el típico tono arrogante que yo misma heredé.

Scorp, yo y mis padres atravesamos la plataforma encontrándonos con ese hermoso tren color escarlata parado a nuestro lado. Mi hermano se despidió de nosotros y se fue con sus amigos. El silbato del tren sonó para avisar que ya teníamos que subir.

-Bueno, ya tienes que irte, princesa.- me dijo mi padre.- acuerdate de escribirnos cada semana y avisanos en que casa quedarás, aunque, es obvio que Slytherin, y estaré muy decepcionado si no...-

Joanne MacMahan Y El Prisionero De Azkaban.Stories to obsess over. Discover now