La historia que voy a contar no es la más sencilla. Tampoco tiene un final. Nunca tendrá un final. Es complicado. Y a la vez es muy simple.
En el país, cada día mueren varias mujeres a manos de hombres. Padres, maridos, compañeros, hasta incluso cuando no hay vínculo alguno.
La "culpa" no es solamente de los hombres. Ya estamos tan acostumbrados a encender la televisión o tomar un diario y encontrar esta clase de noticias, que es cotidiano. No debería ser cotidiano. No debe serlo. Nunca.
Al enterarse de estos casos, lo único que la mayoría de nosotros somos capaces de hacer es comentar, pero solo al pasar, cosas como "Pobre", "No lo merecía", "Era muy tarde para estar sola", "Estaba vestida provocativa", "Debemos escuchar la versión de él". Y no, no lo merecía, nadie, solo por ser persona. Y no deberíamos poder establecer cuándo es "tarde", porque todo horario debería ser seguro. Porque no deberíamos estar tan desprotegidos. No debería existir peligro. Y cómo nos vestimos no debería ser relevantes, porque no tiene nada que ver, y nos vestimos para nosotras, como queremos y porque queremos, y porque nos gusta o nos sentimos cómodas. Y por supuesto que toda versión del hecho es importante, pero eso no quita el hecho de que a una persona se le arrebató injustamente lo único que poseía en realidad, puramente y por precaria que fuera su condición.
Porque, no importa cómo ni por qué, a una persona se le arrebató la vida. Y nadie tiene derecho de hacerle eso a nadie.
Y nosotros seguimos sin hacer nada.
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YA NO MÁS (Quejas sobre la sociedad)
Non-FictionEste escrito muestra todas las quejas que todos, o la mayoría, tenemos sobre la sociedad en la que vivimos. Todo lo que todos notamos, pero la mayoría de nosotros no hace nada. Ya me cansé. Ya me cansé de callar lo que pienso, de mirar a otro lado. ...
