______________________

34 2 0
                                        


.

Entré a mi habitación, agotado, cansado de todo. Era ya de noche, arrojé mi mochila mal trecha a la cama y seguidamente me tiré a esta, escondiendo mi cara en la almohada. Cogí un peluche de pikachu que me regalaron cuando era muy pequeño, era mi único amigo, un amigo a quien contarle todo y lo acerqué a mi para tenerlo frente a frente.

-Querido amigo imaginario, me han vuelto a tirar la mochila al contenedor de basura, también me quitaron el almuerzo, me pegaron a la entrada, en el patio y a la salida. Tengo un labio y una ceja rota, y moratones por todo el cuerpo... bueno, al menos fue mejor que la semana pasada, hoy al menos fui capaz de moverme... -le iba contando al peluche mi vida, como mi psicólogo personal, era el único al que le podía contar las cosas.

Hace tiempo que me rendí, perdí las ganas de integrarme, y lo peor es que no puedo hacer nada por impedirlo, no puedo chivarme a los profesores, me arriesgo a que me maten a golpes, la última vez me esperaron 10 a la salida del instituto.

Yo ya no se que hacer...

Me quedé en silencio, una lágrima salvaje recorrió mi mejilla, me puse la capucha de mi sudadera, abracé mis rodillas y escondí la cabeza entre ellas, empezando a llorar desconsoladamente, estoy harto, ya no aguanto más, desearía que todo acabara, desearía que los demonios que me acosan desaparecieran...

-Pueden desaparecer si quieres -escuché la voz de alguien en la habitación. Dí un respingo, dejado de llorar y levantando la cabeza.

-¿¡Quién es?! -recorrí mi mirada por toda la habitación, no podía haber nadie, la puerta no se había abierto en ningún momento. Seguí buscando, cauteloso, la fuente de esa voz, hasta que en la esquina más oscura de mi habitación divisé una sombra encapuchada.

-¿Quién eres? -pregunté con miedo, tenia miedo que alguno de esos chicos fuera tan loco como para venir a mi casa a molestarme.

-¿Yo? -preguntó, señalándose a sí mismo con el dedo índice.

-Sí, tu, ¿quién más si no?

Soltó una carcajada, como si lo que había dicho fuera estúpido.

-Yo... querido amigo, soy la voz de tu interior...

-¿Qué? -estaba confuso.

-No trates de entenderlo, solo vine a ayudarte a deshacerte de tus demonios, chaval...

-¿Mis demonios? -cada vez estaba más confuso.

-Si, los demonios que atormentan tu corazón todos los días, los demonios que han mancillado tu mente hasta convertirla en una espiral oscura de pensamientos negativos...

-Como si entendieras tu de eso... -dije mirándolo despectivamente, ¿quién se creía?

-Yo si te entiendo, y quizás pueda ayudarte... -se acercó lentamente hacia mi, se paro en frente mío y me tomó por los hombros, muy serio- y juro acabar con todos si me dejas aconsejarte.

-¿Acabar con todos?¿quieres decir...?

-Matarlos, obviamente -dijo tranquilo, como si lo que había dicho fueras lo mas normal del mundo.

-¡¿Pero estás loco?! ¿de qué vas?! -abrí los ojos como platos.

-Oh vamos, no mientas, tu también lo deseas...

-¡No! ¡Eso esta mal!

-Vamos, no te engañes, se que lo deseas, sientes ganas de tomarte la justicia por tus manos.

-¡Deja de hablar! ¿Por qué quieres que los mate? A ti no te han hecho nada -dije ya harto.

-Te recuerdo que soy tu voz interior, o sea que yo soy tu, y por eso puedo saber todo lo que sientes... -fue paseándose por mi habitación.

La Voz En Mi InteriorWhere stories live. Discover now